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Un marco de puerta para el Primado de San Pedro[1]
en
la Capilla de los Patronos de Europa,
Basílica de San Pedro, 29 de
marzo de 2008.
1.
La historia
2. Un testimonio significativo
De esta dura lucha
queda un testimonio significativo en las Grutas vaticanas (sala VII): el
“Marco de San Apolinario”.
Se trata de siete fragmentos de un marco para puerta: muchas son las partes
faltantes y la colocación de las que han quedado es bastante confusa, por lo
cual sólo es posible hacer una reconstrucción aproximativa del conjunto. Las
probables medidas del marco son alrededor de
La decoración del
marco, de unos
3. Las inscripciones
En el medallón del
clípeo del Cristo está escrito:
+ AD ME PONDERIBUS
PRESS. (RECRE)ABO VENITE
(Venid a mi, vosotros
oprimidos por las cargas, os confortaré, seré vuestro descanso tranquilo, soy
Dios, vida y salvación).
En el de Pedro:
+XPI IAM FIDEI DOCTO.
SATIS APOLEI-
(A
Apolinario, ya suficiente sabio de la fe en
Cristo, Pedro dice: toma el pontificado de los raveneses).
En el de
Apolinario:
(+TU QUI CUM PETRO
DEUS OMNIPO-
(Dios omnipotente, tú
que actúas con Pedro, mi guía, actúa también conmigo).
4. El mensaje
El mensaje político
de este testimonio monumental es claro: como el primer obispo ravenés
Apolinario estaba sometido a Pedro, así el actual
obispo Guilberto (Clemente III) tenía que
someterse a Gregorio. La inscripción que está alrededor de la figura de Pedro
se parece a la traducción en términos figurativos de la tercera proposición
del Dictatus, dónde se afirma que
“sólo el Romano Pontífice
puede deponer o restablecer a los obispos”.
Interpretando así los restos del marco de las Grutas, también es posible fechar el marco entre el 1080 y el 1084 y reconocer en él un ejemplo de los resultados de la reforma gregoriana en las artes plásticas. Pero sobre todo nos encontramos frente a los restos de un monumento en el que aparece la voluntad de mostrar, en aquellos momentos borrascosos de la historia, y en la iglesia erguida a gloria del apóstol Pedro, la primacía del Papa, su sucesor en la cátedra romana, manifestado en el derecho al nombramiento de los obispos.
[1]
Seguimos, libremente, a
D. Rezza
(ed.),
Beatus
Petrus.
Inni
medievali latini
(Roma 2003) 258-260.
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