Página Principal Padre Carlos M. Buela Indice de Homilías

 

Cuerpo y Sangre

en el Ordinario de la Misa

 

Sermón predicado en la Primera Misa

del p. Paolo Souza, VE,

en la Iglesia San Pietro, de Segni

 

I

 

Es muy llamativo que en las oraciones de la Misa, según los principales textos litúrgicos oficiales de la Iglesia, siempre aparecen juntos los términos Cuerpo – Sangre, sin estar nunca acompañados explícitamente por los términos alma –divinidad, aunque ciertamente que, por el contexto, se encuentran implícitos.

 

          Para corroborar esto usaremos tres fuentes:

 

1º. El Ordinario de la Misa según el Misal romano, en el texto unificado en lengua española[1];

         

2º. La Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo, del rito bizantino-ucranio[2]; y,

         

3º. The Mass of Saint Basil the Great, según el rito copto de Alejandría de Egipto[3].

 

1. Encontramos en el Ordinario de la Misa del rito latino:

 

- Las 26 fórmulas de consagración del pan y del vino, que repiten, incansablemente: «…esto es mi Cuerpo … éste es el cáliz de mi Sangre…»[4].

 

En la Plegaria Eucarística I:

- «…encomendó a sus discípulos la celebración del sacramento de su Cuerpo y de su Sangre…»[5].

-        «…Cuerpo y Sangre de tu Hijo amado…»[6].

-        «…esto es mi Cuerpo… éste es el cáliz de mi Sangre…»[7].

-         «…el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo…»[8].

 

En la Plegaria Eucarística II:

-        «[estos dones] …que sean para nosotros Cuerpo y Sangre de Jesucristo…»[9].

-        «…esto es mi Cuerpo… éste es el cáliz de mi Sangre…»[10].

-        «…a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre del Señor…»[11].

 

En la Plegaria Eucarística III:

-        «…que sean Cuerpo y Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro…»[12].

-        «…esto es mi Cuerpo… éste es el cáliz de mi Sangre…»[13].

-        «fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo…»[14].

 

En la Plegaria Eucarística IV:

-        «…para que sean Cuerpo y Sangre de Jesucristo…»[15].

-        «…esto es mi Cuerpo… éste es el cáliz de mi Sangre…»[16].

-        «…te ofrecemos su Cuerpo y su Sangre…»[17].

 

Estimo que alcanzan estos ejemplos del rito romano.

 

2. Vayamos al rito bizantino:

 

-        «…consacrare il tuo Corpo santo ed inmacolato e il tuo Sangue prezioso…»[18].

-        «…questo è il mio Corpo…  questo è il mio Sangue…»[19].

-        «E fa’ di questo pane il prezioso Corpo del tuo Cristo»[20].

-        «E fa’ di ciò che è in questo calice il prezioso Sangue del tuo Cristo»[21].

-        «E rendici degni… di partecipare… all’immacolato tuo Corpo e al prezioso tuo Sangue»[22].

-        «A me, sacerdote N., viene dato il prezioso e santissimo Corpo del Signore…»[23].

-        «A me, sacerdote N., viene dato il prezioso e santissimo Sangue del Signore…»[24].

Y los demás casos de este rito.

 

3. En el rito copto encontramos el mismo fenómeno:

 

-        «esto es mi Cuerpo… esto es mi Sangre…»[25].

-        «El Santo Cuerpo y la Sangre Preciosa de Jesucristo… Adoramos tu Santo Cuerpo y tu Preciosa Sangre»[26].

-        «Esto es verdaderamente el Cuerpo Santo y la Sangre Preciosa de Jesucristo…»[27].

-        «El Cuerpo y la Sangre del Emmanuel…»[28].

 

Es decir que, inequívocamente, en todos los textos litúrgicos, se afirma rotundamente que el pan se transforma en el Cuerpo del Señor y el vino en su Sangre, eso, y sólo eso, es lo que hace la conversión sacramental, llamada, propiamente, transustanciación. Porque es imposible, desde todo punto de vista, que la sustancia del pan y del vino, se convierta en la divinidad: «no es posible de ningún modo que la sustancia del pan se convierta en la divinidad»[29], como enseña Santo Tomás. A este hecho de la imposibilidad teológica y metafísica de la conversión de la sustancia del pan en la divinidad siempre lo ocultan quienes por agradar a los protestantes se inhiben de explicar que en la Eucaristía, de hecho, hay dos modos de presencia de Jesucristo: uno, por razón del sacramento, palabras o conversión; y, otro, por razón de la concomitancia o compañía, por la cual está presente, además, el alma y la divinidad.

 

Esto se enseñaba, hace unos años, en todas partes, en toda parroquia. También aquí en Italia. Era costumbre que el día domingo por la tarde, en lo que se conocía como la hora de la Doctrina, se enseñaba el Catecismo de Trento. En cambio ahora… ¡Manca la testa!

 

II

 

Ciertamente que se expresa, también clara e inequívocamente, que en la Eucaristía se hace presente Cristo todo entero, como confiesa nuestra fe. Todo Cristo, Cuerpo, Sangre, alma y divinidad. Pero no por el mismo camino, no del mismo modo, como hemos dicho.

 

En el rito bizantino se enseña:

          -«Credo, Signore, e confesso, che Tu sei veramente il Cristo, il Figlio del Dio vivente, venuto nel mondo per salvare i peccatori, il primo dei quali sono io…»[30].

 

El rito copto expresa esta verdad bellísimamente:

«[El celebrante:] Esto es verdaderamente el Cuerpo y la Sangre de Emmanuel nuestro Dios. Amén.

[Los fieles:] Amén lo creemos.

[El celebrante:] Amén, amén, amén,

creemos, creemos, creemos

y proclamamos hasta el último suspiro de nuestra vida,

que esto es el Cuerpo vivo, el cual tomó

Nuestro Salvador Jesucristo

de nuestra Señora Madre de Dios,

la Santísima Virgen María,

y unió a su naturaleza divina en una sola Persona,

sin mezcla, ni confusión, ni cambio,

y se entregó voluntariamente por nosotros

sobre el madero de la Santa Cruz;

creemos verdaderamente, que este Cuerpo

jamás ha estado separado

de su divinidad ni un solo instante,

y da a quienes lo reciban salvación,

perdón de los pecados y vida eterna.

Verdaderamente lo creemos. Amén»[31].

 

Hecho que afirma el mismo Santo Tomás sin ambages: «De otro modo algo está en este sacramento por concomitancia real, como la divinidad del Verbo, que está en el sacramento por la indisoluble unión que tiene con el Cuerpo de Cristo, ya que no es posible de ningún modo que la sustancia del pan se convierta en la divinidad»[32].

 

          A alguno podría parecer que esto es una precisión teológica sin mayores consecuencias. Es una precisión teológica, y profundamente teológica, pero por eso mismo tiene grandes consecuencias en la vida de los fieles. Porque el sacerdote que es incapaz de explicar esto a los fieles, quiere decir que es incapaz de explicar porqué la Misa es sacrificio. Y si la Misa no es sacrificio, queridos hermanos y hermanas, fácilmente se convierte en un show, donde hay un artista, que es el sacerdote que preside la asamblea, y un público, que son los fieles ¡No! ¡La Misa es la acción sagrada por excelencia! Porque es la perpetuación del único sacrificio de Cristo en la cruz, porque así como en la cruz estuvo la Sangre separada del Cuerpo, así sacramentalmente aparece en la Misa: la Sangre, en el cáliz, separada del Cuerpo, la hostia consagrada. Signo perfecto de la pasión de Nuestro Señor.

 

          Estamos hoy en la Primera Misa del p. Paolo. Deseamos a él que siempre tenga muy presente esto. Es la Misa lo más importante de la vida del sacerdote, todo el resto vale poco. Incluso la misión, en China, o en Groenlandia, o en donde sea. Es importante esto, no digo que no, pero ¡la Misa!, es más importante que toda China, y que toda Groenlandia. El acto principal del sacerdote es y será siempre el acto del sacrificio: el ofrecimiento de la Víctima divina al Padre celestial por toda la humanidad. Deseamos a él un fecundo y largo ministerio sacerdotal. Que siempre tenga el deseo y la valentía de enseñar la Verdad católica, tal como nos la enseñaron nuestros mayores, que no se equivocaron.

 

          Lo consagramos de manera especial a la Santísima Virgen, que siempre lo proteja y acompañe, y le dé la gracia de tener muchos frutos, para gloria de Dios solo.


 

[1] Concelebración de la Eucaristía. Según el Misal Romano (Coeditores Litúrgicos; Barcelona 91998).

[2] Edición italiana ad usum privatum.

[3] The Mass of Saint Basil the Great, Tipografía de la Iglesia de N. S. del Carmelo de los Franciscanos (Bulac, El Cairo 2002).

[4] Concelebración, 20-21; 28-29; 36-37; 46-47; 54-55; 60-61; 66-67; 72-73; 78-79; 84-85; etc.

[5] Idem, 17.

[6] Idem, 19.

[7] Idem, 20-21.

[8] Idem, 23.

[9] Idem, 27.

[10] Idem, 28-29.

[11] Idem, 30.

[12] Idem, 35.

[13] Idem, 36-37.

[14] Idem, 39.

[15] Idem, 45.

[16] Idem, 46-47.

[17] Idem, 49.

[18] Edición italiana ad usum privatum, 20.

[19] Idem, 30.

[20] Idem, 32.

[21] Idem, 32.

[22] Idem, 40.

[23] Idem, 44.

[24] Idem, 44.

[25] The Mass of Saint Basil, 23-24.

[26] Idem, 34.

[27] Idem, 37.

[28] Idem, 40.

[29] In I Cor., cap. XI, lect. 6 (ed. Marietti, p. 360, n. 674): «…nullo modo substantia panis in divinitatem convertatur».

[30] Edición italiana ad usum privatum, 42.

[31] The Mass of Saint Basil, 38.

[32] In I Cor., cap. XI, lect. 6 (ed. Marietti, p. 360, n. 674): «Alio modo est aliquid in hoc sacramento ex reali concomitantia, sicut divinitas Verbi est in hoc sacramento propter indissolubilem unionem ipsius ad Corpus Christi, licet nullo modo substantia panis in divinitatem convertatur».

 

 

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