EPÍLOGO
¿...Me amas más...?"Era la tercera vez que Jesús resucitado se aparecía a sus discípulos.
Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?». Él le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te amo».
Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos».
Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le respondió: «Sí, Señor, sabes que te amo». Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas».
Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara: «¿Me amas?»,
y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te amo».
Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas»".
(Evangelio de San Juan, cap. 21, vv. 14-17)
Querido joven, hoy Jesús te dirige la misma pregunta que hizo una vez a Pedro ...¿amas?...
1. ¿...amas...?
Sabido es que hoy no se forma a los jóvenes para el amor verdadero. No se les "enseña" a amar. La falta de amor en los jóvenes obedece a diversas causas:
A veces, un falso rigor, por el cual confunden la virilidad con la falta de sentimientos y con la ausencia de una voluntad ardiente.
A veces porque no les dan ejemplo de amar de verdad.
El arrastre de problemas familiares, sobre todo el fracaso en el amor, el no saberse amado, etc.
De ahí la razón de la pregunta de Jesucristo: ...¿amas?...
Que a su vez provoca otra pregunta: ¿qué es amar? Amar implica una volición intensa y vehemente. Cicerón dice: "amar no consiste en otra cosa que en tener dilección de aquél que amas, sin buscar en ello ninguna utilidad, la que sin embargo, brota de la misma amistad cuanto menos tú la buscas"1.
El amor humano se puede tomar en dos sentidos:
a- en sentido propio en cuanto pasión del apetito sensitivo, si tiende a la forma de bien apetecido sensiblemente, y,
b- en sentido análogo en cuanto acto del apetito racional, si tiende a la forma de bien apetecido racionalmente.
Tres cosas debemos considerar en este tender al objeto amado:
1º- La salida del término a quo hacia el ad quem (o sea, desde el punto de partida hacia el de llegada). A esto responde en el apetito, el amor o la simple volición.
¿No terminás de salir, con intensidad y vehemencia, de la desidia ... de la pereza ... de la falta de generosidad ... de la pusilanimidad ... de los miedos y cobardías ... de la poca servicialidad ... de la falta de solidaridad...?
Si no terminás de salir de la tibieza y de la mediocridad es señal de que no amás bien.
¿No te decidís a salir de tus carnalidades, de tus comodidades, de tu amor propio...?
Si no terminás de salir de tus desórdenes, te falta crecer en el amor.
2º- El movimiento o tránsito efectivo del término a quo al ad quem. A esto responde en el apetito el deseo o la intención.
¿Buscás intensa y vehementemente la santidad... la virtud... la sabiduría... la oración... las almas para Cristo...?
Si no buscás intensa y vehementemente mejorar, es señal de que no amás bien.
¿Buscás eficazmente el bien de los demás?
Si no ponés todo tu empeño en salir de vos mismo, te falta crecer en el amor.
3º- La consecución del movimiento o llegada al término ad quem, al cual responde en el apetito la delectación o quietud o fruición.
¿Gozás, intensa y vehementemente, al mortificarte... al sacrificarte... al imitar a Jesucristo... al crucificarte... al alcanzar con esfuerzo en el estudio, en el deporte, en el trato con los demás, en la oración grandes objetivos?
¿Tendés, con fuerza, a buscar la gloria de Dios, la salvación de las almas, la extensión del Reino de Dios y su justicia, el honor de la Santa Iglesia, la santidad?
¿Sabés reposar, alcanzás quietud en el objeto amado?
Mucho temo que, si esto no hacés, no sepás todavía lo que es amar.
Hay jóvenes que parecieran no tener sangre en las venas o tener sangre de horchata (se dice del calmoso que no se altera por nada, que no vibra por nada noble, que no se entusiasma por nada, para quien todo "seigual").
¡Desmayarse, atreverse, estar furioso,
Áspero, tierno, liberal, esquivo,
Alentado, mortal, difunto, vivo,
Leal, traidor, cobarde y animoso!
No hallar fuera del bien centro y reposo,
Mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
Enojado, valiente, fugitivo,
Satisfecho, ofendido, receloso;
Huir el rostro al claro desengaño
Beber veneno por licor suave,
Olvidar el provecho, amar el daño;
Creer que el cielo en un infierno cabe,
Dar la vida y el alma a un desengaño:
Esto es amor; quién lo probó lo sabe.
(Lope de Vega)
¿Has probado lo que es el amor verdadero?
2. ¿...amas más...?
Veámoslo en cuanto a los efectos del amor:
1º La unión simple: Es la unidad del objeto amado con el amante, como perteneciente a su bienestar.
¿Te sabés unido de esta manera con tus familiares, con tus amigos?
¿Entendés que el bien de ellos es tu bien? Cuando uno ama "quiere el bien para quien ama como lo quiere para sí mismo ... por eso percibe al que ama pobre, pecador, enemigo como otro yo"2, como "la mitad de su alma"3.
Si todavía no te movés a desear y buscar a las personas que debés amar, como convenientes y pertenecientes a vos mismo... todavía no amas más...
2º La mutua inhesión: Todo amante está en el amado, y todo amado está en el amante. "Os llevo en el corazón", decía San Pablo (Flp 1,7), porque el que ama de verdad "no se contenta con un conocimiento superficial del amado, sino que se esfuerza en profundizar en cada una de las cosas que a éste pertenecen, y así penetra hasta su interior"4, como el Espíritu Santo, que es el amor de Dios, que "todo lo escudriña, hasta las profundidades de Dios"(1Co 2,10). Además, están mutuamente presentes "por la sola complacencia interior en el ser amado", deleitándose en él o en sus bienes, uniéndose perfectamente a él penetrando hasta su interior, juzgando como suyos los bienes o males del que ama y la voluntad de éste como suya, de tal modo, que parece sufrir los mismos males y poseer los mismos bienes de aquél a quien ama. Hay aún más. Por vía de reciprocidad, en cuanto mutuamente se aman, mutuamente se quieren, y mutuamente se hacen el bien.
¿Amás así, hasta el interior profundo? ¿O te contentás con un conocimiento superficial, epidérmico?
3º El éxtasis: Dice el Pseudo Dionisio: "El amor ... produce éxtasis", o sea, lo pone a uno fuera de sí, porque lo eleva a comprender lo que excede el sentido y la razón, y porque al orientarse a otro, sale en cierto modo fuera de sí. De ahí que enseñe el Concilio Vaticano II que el hombre: "no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás"5. El amor hace meditar intensamente sobre el objeto amado, dejando en olvido las otras cosas, y porque quiere y hace eficazmente el bien a las personas amadas, introduciéndose en los cuidados, problemas, necesidades de las personas amadas, nos hace salir de nosotros mismos.
¿Salís de verdad de vos, entregándote con sinceridad a Dios y al prójimo por Dios?
¿Todavía no te sabés negar a vos mismo? Si el grano de trigo no muere... ¡no ama!
4º El celo: "Yo soy Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso..."(Ex 20,5), "Yahvé se llama celoso, es un Dios celoso" (Ex 34,14) ... "a causa del mucho amor que tiene a lo que existe" dice el Pseudo Dionisio6. El celo ordenado proviene de la intensidad del amor. Celo significa ebullición, ardor, fervor, intensidad y vehemencia en el amor. "El que intensamente ama, nada soporta que repugne a su amor"7. Por eso el celo perfecto se dirige contra aquellas cosas que de algún modo se oponen al bien de las personas amadas, de ahí que cuando uno rechaza según su poder aquellas cosas que son contra el honor o voluntad de Dios se dice: "El celo de tu casa me consume"(Jn 2,17).
Se debería poder decir de nosotros "Ardo en celo por Yahveh, Dios de los ejércitos..." (1Rey 19,14).
¿Consume tu vida el celo de Dios? ¿O, por el contrario, te consumís por el celo de la envidia?
5º a- La herida o vulneración. El que ama se conmueve y es herido por cierta simpatía con el amado, de allí que se diga: "Vulneraste mi corazón, hermana mía, novia, vulneraste mi corazón con una mirada tuya..." (Ct 4,9). El amor hiere el corazón como una saeta.
¿Amás hasta sentir herido el corazón? ¿Al sentirte herido amás más?
b- Ardor. "Saetas de fuego, sus saetas, una llama de Yahveh" (Ct 8,6). "Para que hierva, bulla fuera de sí y salga"8. En lo más profundo provoca un incendio, de allí que sólo puede prorrumpir en palabras inflamadas. Por eso los santos no aburren, y por eso convencen.
c- Ablandamiento o licuefacción del corazón para que en él entre el amado, contra la congelación o dureza de corazón. "Mi alma se derritió cuando habló mi amado"(Ct 5,6).
d- La languidez. Por lo que hay que buscar la fortaleza. Confortadme con pasteles de pasas, con manzanas reanimadme, que defallezco de amor" (Ct 2,5). Por la ausencia del amado sufre cierta tristeza: "Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, si encontráis a mi amado, decidle que desfallezco de amor" (Ct 5,8).
e- Fruición. Cuando el objeto amado está presente y se le posee, causa delectación. Se sienten los efectos precedentes y el amor se resuelve en una cierta dulce embriaguez: "He comido mi miel con mi panal, he bebido mi vino con mi leche. ¡Comed, amigos, bebed, oh queridos, embriagaos!" (Ct 5,1).
6º Es mi peso.
Finalmente, el amor es causa de todo lo que hace el que ama. Por eso decía San Agustín: "Mi peso es mi amor; el me lleva dondequiera soy llevado"9. Y en otra parte: "... las almas tienden a aquellas cosas que aman, cabalmente para llegar a ellas y descansar"10.
3. ¿...me amas más...?
Pero no responderíamos a la pregunta de Jesús si no reparásemos en que la pregunta por el amor se refiere al mismo Jesús. Ni advertiríamos el significado profundo de las palabras de San Pablo: "vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó ... (Gal 2,20)... ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ...vencemos por Aquél que nos amó" (Rom 8,35.37).
4. Resumiendo
* ¿Me voy "transformando" en Jesús, "de algún modo me voy convirtiendo"11 en Él? ¿Puedo decir: "ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí" (Gal 2,20)? ¿Busco hacerlo eficazmente?
* ¿Vivo yo en Él, y Él vive en mí? "Dios es amor, y el que vive en el amor permanece en Dios, y Dios en él"(1Jn 4,16). ¿O me contento con un conocimiento superficial del Amado?
* ¿Tiendo a Él por ese "exceso de la mente que se llama éxtasis", de tal "modo que las cosas inferiores son limpiadas de la memoria" como dice San Agustín12? ¿Lo hago con intensidad y vehemencia?
* ¿Me devora el celo por el honor de su Nombre? ¿Ardo en su amor?
* Con Él, ¿goza, desfallece y se endulza mi corazón para dejarlo penetrar a Él, y por el incendio que produce, sufro la vulneración o transfusión? ¿Encuentro en Él quietud imperturbable?
* ¿Puedo decir en verdad que Él es mi peso que me lleva dondequiera soy llevado? ¿Llevo a los demás, con entusiasmo, a Quien me lleva?
Querido joven:
¿ ...amas... ?
¿ ...amas más... ?
¿ ...me amas más... ?
Que estas preguntas y su respuestas, el amor de Cristo, sea el gran regalo que te deje este libro. Que con la fuerza arrolladora del amor de Jesucristo seas capaz de vivir creativamente tu juventud caminando por los senderos del Señor y transformando para Él el mundo que debes construir y reedificar.
1
CICERÓN, De amicitia, cap. 27.2
SANTO TOMÁS, S.Th. 1-2, 28, 1.3
SAN AGUSTÍN, Confesiones, lib. 4; ARISTÓTELES, Ethic, 9, cap. 4, nº 5; SANTO TOMÁS, In Io. lect. 4. 10.4
Ibid., op. cit., 1-2, 28, 2.5
Gaudium et Spes, 24; cf. Lc 17, 33.6
De los nombres divinos, cap. 4, § 13.7
SANTO TOMÁS, In Io, cap. 2, lect. 2.8
SANTO TOMÁS, In Sent. 3 d. 27 q. 1 a. 1 ad 4.9
SAN AGUSTÍN, Confesiones, lib. 13, cap. 9, nº 10.10
SAN AGUSTÍN, Epist. 55.11
Cf. SANTO TOMÁS, In Sent.3, d. 27, q. 1, a.1, ad 2.12
SAN AGUSTÍN, Enarratio 2 in Ps. 30, serm. 2, nº 2.[Componente Mapa de imágenes de FrontPage] ![]()