CAPÍTULO V: Las respuestas del joven
7. Para ser jóvenes
de alma grande
"La medida del hombre es Dios.
Por esto el hombre debe siempre retornar
a esta fuente, a esta medida única,
que es Dios encarnado en Jesucristo".
(Alocución, 31-05-1980).
1. Magníficamente sintetizó S.S. Juan Pablo II el objetivo de la educación católica hablando a los jóvenes estudiantes: "el propósito de la educación católica es comunicaros a Cristo, para que vuestra actitud hacia los demás sea la de Cristo"1. Por tanto, ése es nuestro principal objetivo: formar "otros Cristos" que actúen como Cristo.
2. Para ello no basta una sólida formación espiritual, es necesaria, también, una profunda formación de la inteligencia, de la voluntad, de la imaginación creativa y del carácter viril, de la sensibilidad estética y de la agilidad corporal, de la solidaridad social y del compromiso personal, de la responsabilidad y de la cortesía, del diálogo y del servicio, del respeto de los demás y del saber dar razón de lo que se espera, del sentido señorial de la vida, de la libertad inalienable, de la inviolabilidad de la conciencia, de la disciplina que desarrolla los talentos, de la jerarquía de los valores, de la nobleza del alma, del amor preferencial por los pobres, en fin, se trata de lograr jóvenes con "espíritu de príncipes", o sea, de principios, como pedía el Rey David2.
3. Un joven debe tener una formación integral. Para ello hay que educar según el orden natural que "es paralelo al orden de las inclinaciones naturales"3, a saber, inclinación hacia el bien de su naturaleza común a todos los seres; inclinación hacia bienes más particulares según su naturaleza (la generación y educación de la prole, etc.); inclinación al bien correspondiente a su naturaleza racional inclinación específicamente humana (tendencia a conocer las verdades divinas y a vivir en sociedad, etc.).
4. Un joven debe saber que su constitución misma personal, su "estructura humana", por así decirlo, es jerárquica. Y que, si quiere realmente ser feliz y vivir la vida en plenitud, debe vivir respetando esa jerarquía, con una escala de valores que se corresponda realmente con su realidad de ser humano, redimido por Jesucristo y que camina hacia el Cielo. Debe, por tanto, saber que somos algo para vivir, vivimos para sentir, sentimos para pensar y pensamos para rezar. Dicho con otras palabras que lo que tenemos en común con los minerales debe estar al servicio de lo que tenemos en común con los vegetales, y esto al servicio de lo que tenemos en común con los animales, y esto a lo que tenemos en común con los ángeles, y esto en lo que tenemos en común con Dios. Cada formalidad con sus leyes propias no son diluídas, ni destruídas por la formalidad superior sino elevadas, dignificadas, perfeccionadas y ennoblecidas. Así tenemos el cuerpo, "como materia e instrumento del alma", movido por un principio exterior; las operaciones movidas por un principio interior mediante un órgano corpóreo y en virtud de alguna cualidad corpórea: la vida vegetativa; la operación mediante un órgano corpóreo sin cualidad alguna corporal: vida sensitiva; la operación que sobrepuja la naturaleza corporal que ni siquiera se ejerce mediante órgano corpóreo: la vida racional4 y la gracia santificante que nos hace hijos de Dios: la vida divina. Por eso llamaban los griegos al hombre "microcosmos".
5. El vivir así suscitará en los jóvenes multifacéticas respuestas vocacionales que tiendan al desarrollo de todos sus talentos corporales, estéticos, sociales, artesanales, literarios, civiles, intelectuales, en fin, culturales.
6. Resumiendo: consideramos que así se dará un cauce a "la preocupación social de la Iglesia, orientada al desarrollo auténtico del hombre y de la sociedad, que respeta y promueve en toda su dimensión a la persona humana..."5.
Se trata de difundir "una cultura de la verdad y del bien, que pueda contribuir a una colaboración fecunda entre la ciencia y la fe" (Juan Pablo II).
Se trata de ser jóvenes capaces de vivir la "firmeza de los principios, con la coherencia de las acciones y la caridad de las relaciones" (Juan Pablo II).
¡Qué hermoso programa de vida para un joven!
1ro Ser firme en los principios;
2do Obrar en coherencia con ellos;
3ro Vivir en caridad con todos.
1
Discurso a los estudiantes en el Madison Square Garden, OR 03-10-73.2
Cf. Sal 50.3
SANTO TOMÁS, S. Th. 1-2, 94, 2.4
Cf. SANTO TOMÁS, S. Th., 1, 78, 1.5
JUAN PABLO II, Solicituto rei socialis, 1.[Componente Mapa de imágenes de FrontPage] ![]()