Página principal / Nuestro Fundador / Libros / Jóvenes / ¿Podemos?

CAPÍTULO V: Las respuestas del joven

15. ¿Podemos?

 

"El hombre que quiere comprenderse hasta el fondo a sí mismo

(...) Debe, con su inquietud, incertidumbre e, incluso,

con su debilidad y pecaminosidad, con su vida y con su muerte,

acercarse a Cristo. Debe, por decirlo así, entrar en Él

con todo su ser, debe apropiarse y asimilar

toda la realidad de la Encarnación y de la Redención

para encontrarse a sí mismo".

(Redemptor Hominis, 10a).

 

I

Los hombres suelen definirse, aun a veces sin querer, por medio de alguna palabra o imagen. Tenemos el caso de los Apóstoles Santiago y Juan que no son una excepción, ellos se definen con una palabra: ¡PODEMOS!

Ellos fueron y son, ¡nada menos!: el primer Apóstol mártir y el primer Apóstol virgen. Ellos son aquellos a quienes, por el ímpetu de su espíritu, apodó el Señor "Boanerges" (Mc 3,17), o sea, "Hijos del Trueno".

Por eso me parece que esta palabra "Podemos"1, es una hermosísima definición de la vida y de la obra de los dos hermanos, hijos de Zebedeo y de María Salomé, los "compañeros de Simón" como dice San Lucas (5,10).

II

Hoy también nos pregunta a nosotros Nuestro Señor Jesucristo: ¿Podéis beber el cáliz que yo tengo que beber? (Mt 20,22). Pregunta que, a mi modo de ver, encierra todo el magnífico programa que Jesús propone a los jóvenes cuando los llama a su seguimiento más de cerca.

¿Podéis... renunciar a padre, madre, hermanos, amigos...?

¿Podéis... renunciar a todos los bienes materiales, comodidades, confort, proyectos...?

¿Podéis... renunciar a tu patria, a tu idioma, a tus costumbres...?

¿Podéis... renunciar al uso del sexo siendo virgen no sólo en el cuerpo sino, sobre todo, en tu corazón, si Dios te llama a la vida consagrada...?

¿Podéis... comprometerte a ser fiel a tu esposo o a tu esposa por toda la vida...?

¿Podéis... renunciar a tu propio juicio, a tu propia voluntad, a tu propio honor, a tu propio gusto...?

Debemos responder: "¡Podemos! Con la gracia todo lo podemos"

III

¿Podéis...? También quiere decir: ¿Sos capaz de amarme sobre todas las cosas con todas las fuerzas de tu mente, de tu alma, de tu corazón...?

¿Podéis... sos capaz de gastar tu vida, día a día, como la lámpara del Santísimo a quien pocos, muy pocos, prestan atención...?

¿Podéis... tenés agallas suficientes para soportar todo género de calumnias, maledicencias, chismes, injurias, murmuraciones, menosprecios, persecuciones...?

¿Podéis... tenés "pasta" para quemarte, como el incienso, siendo tu sacrificio sólo visto por Dios...?

¿Podéis... estás dispuesto a luchar por vivir en la auténtica libertad de los hijos de Dios, sin dejarte esclavizar por nada...?

¿Podéis... estás dispuesto a no dejar avasallar tu recta conciencia por nada ni por nadie...?

¿Podéis... estás dispuesto a engendrar, espiritualmente, con dolor, muchos hijos para Dios solo...?

Debemos responder: "¡Podemos! Con la gracia todo lo podemos".

IV

¿Podéis... ser fieles a la Iglesia a pesar del antitestimonio de muchos de sus miembros...?

¿Podéis... ir "por todo el mundo para predicar el Evangelio"2, superando toda barrera geográfica, cultural, idiomática ...?

¿Podéis... beber mi cáliz inmolándome en la Misa, siendo auténticos liturgos...?

¿Podéis... formar sólidas y fecundas familias cristianas?

¿Podéis... ser capaces de enseñorear para Mí toda realidad humana...?

¿Podéis... trabajar por la unidad de todos los cristianos, no obstante los casi insalvables obstáculos humanos...?

¿Podéis... intervenir en el diálogo interreligioso, evangelizar la cultura, promover la familia, el desarrollo de los pueblos, la dignidad del trabajo, la justicia social, en procurar la paz entre los pueblos y las personas...?

¿Podéis... ser santos...?

Debemos responder: "¡Podemos! Con la gracia todo lo podemos".

Un pequeño miedo no vencido, puede ser causa de una gran defección.

"¡Podemos! Con la gracia todo lo podemos". Como dijo Marcelo Javier Morsella3.

¡Esa debe ser nuestra convicción firmísima!


NOTAS:

1Cf. Mt 20,22.

2 Cf. Mc 16, 15.

3 Marcelo Javier Morsella fue un joven seminarista del Instituto del Verbo Encarnado fallecido trágicamente a los 24 años, el 8 de febrero de 1986. Era un joven servicial, enamorado de Dios, muy alegre... Dejó para todos un ejemplo de generosa entrega al Señor, a quien quería servir como sacerdote y como misionero. Se había ofrecido para ir a misionar a El Chad (África). Ante las dificultades, con gran ánimo y confianza, gustaba repetir esa frase de los apóstoles Boanerges: "¡podemos!", añadiendo: "con la gracia de Dios todo lo podemos".

[Componente Mapa de imágenes de FrontPage]