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CAPÍTULO IV: Los llamados de Dios

6. El noviazgo católico II

 

Debemos considerar al otro como una persona y no como un objeto que se usa y se tira. Pues si no aprenden a respetarse desde novios, menos se respetarán en el matrimonio. Y podemos afirmar que: "A noviazgo regular, corresponde matrimonio malo; a noviazgo bueno, matrimonio regular; sólo a noviazgo santo, corresponde un matrimonio santo".

Debe quedar bien claro que en el amor verdadero no todo es color de rosa. La realidad es otra. El amor verdadero es crucificado, porque exige el olvido de sí mismo en bien del otro. El amor verdadero culmina en la entrega, el sacrificio, la fecundidad y en la búsqueda de la plenitud del ser amado. El amor falsificado que presenta el mundo moderno consiste sólo en la atracción, simpatía y emoción: gustar, poseer y gozar; que sin la entrega y sacrificio por el otro se convierten en o son sólo distintas formas de egoísmo. Si sólo nos quedamos en el "me gusta", no hay amor sino egoísmo1.

Como estamos hablando del noviazgo católico, y éste debe ser santo, trataremos sobre las cosas que impiden llevar un noviazgo de este tipo. Entre éstas están:

Las afectuosidades

Muchas veces, por culpa de la propaganda a favor del sexo, fruto de tantas telenovelas y películas, se falsifica el amor: sólo consiste en abrazos, besos interminables, atrevimientos en los bailes, etc. Esos coqueteos, besuqueos y manoseos, que no llegan a una relación sexual completa se realizan, en el fondo, por razón de que los placeres imaginarios son más vivos, más fascinantes, más duraderos, más íntimos y más fuertes que los del cuerpo.

Pero estas "efusividades" tienen sus graves consecuencias, tanto para la mujer como para los dos:

a– LA MUJER

– Son causa muchas veces de frigidez, sobre todo en ella.

– También aseguran algunos médicos que pueden ser causa de infecundidad en el matrimonio.

b– LA PAREJA

– Estas prácticas empujan a la masturbación (también a la mujer), y al joven además, al prostíbulo. Es aquel que hace uso egoísta del sexo, que utiliza al otro como un objeto de placer y nada más. Sólo sirve para satisfacer el goce personal.

– Cuando se cae habitualmente en el pecado solitario, se hace tan crónico que es incapaz de realizar en el matrimonio el acto sexual por amor.

– Es una de las causas principales de las desgracias familiares. Cuando ella o él descubre que el otro lo usa como "objeto", por egoísmo, la muerte del amor es inevitable.

– Es causa de amarga tristeza, de grandes desilusiones y frustraciones. El fruto del egoísmo no puede ser la alegría ni la paz.

– Es una de las causas de la separación, de los fracasos conyugales, que tiene otra grave consecuencia sobre los hijos, que son los que más sufren. Tenemos como ejemplo la carta que escribió "Juanito", hijo de padres separados: "Dulce Niño Jesús: te suplico mucho que me lleves al cielo. Quisiera ser ángel. Y te prometo que seré un ángel muy bueno y haré todo cuanto me mandes. Pero aquí estoy muy mal.¿Sabés que papá echó a mamá, porque se casó con otra mamá? Mamá me llevó consigo, pero yo lo paso muy mal con ella. Desde entonces no he tenido bombones. Y aquí hace mucho frío. Mamá llora siempre. Ahora ha venido también un nuevo papá a mamá, pero llora siempre mucho. El nuevo papá es borracho. Mamá se ha quejado a las vecinas, diciendo que no sabe qué hacer, porque nos morimos de hambre. Yo ya he dicho a mamá que voy a matar al nuevo papá. Pero mamá dice que se enojará el Niño Jesús. He aprendido en la escuela que los ángeles tienen una vida muy feliz y no tienen que hacer más que obedecerte a Ti. Por esto yo quisiera ser ángel, porque lo paso muy mal. Niño Jesús, que vengas pronto a buscarme. Te besa las manos: Juanito".

Podemos terminar este punto diciendo que todos los sacrificios que se hagan en el noviazgo para respetarse mutuamente son nada comparados con tan grandes y dichosos frutos, que por esos sacrificios, se tendrá en el matrimonio.

Frecuencia en el trato

En el noviazgo se han impuesto modas o costumbres. Una de ellas es la gran frecuencia con que se encuentran los novios. No se dan cuenta de que el estar juntos mañana, tarde y noche es un gran error ya que muchas veces hace perder la frescura al amor, los somete a la rutina y va matando la ilusión.

Es porque se ha perdido el sentido del rito y de la fiesta. ¿Y qué es esto?

Acerca de los ritos escribe admirablemente Saint Exupèry, en "El Principito":

"Dijo el zorro al Principito: –Hubiese sido mejor venir a la misma hora. Si vienes por ejemplo a las cuatro comenzaré a ser feliz desde las tres, cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agotado, descubriré el precio de la felicidad pero si vienes a cualquier hora nunca sabré a qué hora preparar el corazón, los ritos son necesarios.

¿Qué es un rito? – preguntó el principito

Es también algo olvidado –dijo el zorro–, y es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito (el zorro le escapa al cazador). El jueves bailan con las muchachas del pueblo; el jueves pues, es un día maravilloso, voy a pasear, etc. Si los cazadores no bailaran un día fijo, todos lo días se parecerían y yo no tendría vacaciones".

Respecto del sentido de la fiesta se ha dicho: "...Del encuentro del novio con la novia: El hábito, la costumbre, es la escarcha del amor. Lo que vemos, oímos, y tenemos a diario, pierde el matiz de inestable y raro de la historia. Al final llegamos a beberlo sin apreciarlo, sin sentirle su sabor, como si fuera agua. Los novios no pueden cometer mayor error que estar juntos con excesiva frecuencia: «cuanto más escaso tanto más apreciado».

Pensar siempre uno en otro, anhelar continuamente la presencia del otro; pero estar juntos lo menos posible. El encuentro ha de ser siempre una fiesta y no puede celebrarse fiesta todos los minutos de nuestra vida"2.

¡Cómo aburren al resto de la familia esos novios de todos los días! Muchas veces se pierde la intimidad del hogar, los padres no pueden ver televisión tranquilos, incluso la novia deja de arreglarse convenientemente, a veces no terminan sus estudios y pierden el trato con sus propios amigos.

Respecto del trato frecuente en lugares peligrosos, podemos decir con San Isidoro: "Imposible estar cerca de la serpiente y conservarse largo tiempo sin mordeduras". "Quien ama el peligro, perecerá en él" (Si 3,26). San Bernardo decía: "¿No es mayor milagro permanecer puro exponiéndose a la ocasión de pecado que resucitar un muerto? No podéis hacer lo que es menos (resucitar un muerto) ¿y queréis que yo crea de vosotros lo que es más?".

Edad

        ¿A qué edad hay que ponerse de novio? El amor no tiene edad: hay matrimonios felices que se conocieron de muy jóvenes, y también de aquellos que se conocieron siendo más grandes.

        Pero por lo general es desaconsejable de muy joven, por varias razones:

        Es como los frutos, ni muy tempranos, porque necesitan madurar; ni muy tarde porque se caen y se echan a perder.

        Tenemos un ejemplo en una modelo argentina, que se casó a los 16 y a los 17 ya se había separado: Deborah de Corral: a los 13 vivía sin su mamá, a los 15 se convirtió en modelo, a los 16 se puso de novia, a los pocos días se fue a vivir con su novio, a los 17 se separó: "Necesito estar un tiempo sola. Quiero estar tranquila y recuperar mi trabajo... Estaba sola con mis 16 años y la pasé mal"3.

Dimensión religiosa

¿Cuál es la señal de que los novios se aman de verdad? La señal es el crecimiento en el amor a Dios. Si no se ama a Dios, es señal de seguro fracaso en el matrimonio. Si se ama a Dios sobre todas las cosas, señal de que se hará un sólido matrimonio "fundado sobre roca" (Mt 7,25): caerá la lluvia de las dificultades, vendrán los torrentes de sacrificios, soplarán los vientos de las calumnias; pero el matrimonio permanecerá firme.

Dios quiere el matrimonio, y por eso lo hizo sacramento, por lo tanto es algo grande, que se lo prepara con ese tiempo hermoso que es el noviazgo.

¿Pero cómo prepararse?

– Por medio de la lectura de buenos libros acerca del matrimonio (encíclicas...).

– Colaborando ambos en trabajos apostólicos.

– Ayudándose en cumplir bien el deber de estado.

– Reavivando el primer amor.

– Frecuentando los sacramentos: sobre todo la Misa dominical.

– Mediante una ardiente devoción a la Virgen.

Los jóvenes castos serán los que formen los hogares más firmes, más fecundos, más sólidos y más felices.

Un hermoso ejemplo de noviazgo católico lo tenemos en el joven Bartolomé Blanco Marques que murió martir en la Guerra Civil Española, a los 21 años de edad, el 2 de octubre de 1936. Antes de morir fusilado por ser católico, dejó cuatro cartas: tres a su familia y una a su novia, donde vuelca los elevados sentimientos de su noble alma:

 

"Prisión Provincial de Jaén, 1 de octubre de 1936

María del alma:

Tu recuerdo me acompañará a la tumba; mientras haya un latido en mi corazón, éste palpitará con cariño para ti. Dios ha querido sublimar estos afectos terrenales, ennobleciéndolos cuando nos amamos en Él. Por eso aunque en mis últimos días Dios es mi lumbrera y anhelo, no impide para que el recuerdo de la persona que más quiero me acompañe hasta la hora de la muerte... Cuando me quedan pocas horas para el definitivo reposo, sólo quiero pedirte una cosa: que en recuerdo del amor que nos tuvimos y que en este momento se acrecienta, atiendas como objetivo principal a la salvación de tu alma; porque, de esa manera, conseguiremos reunirnos en el cielo, para toda la eternidad, donde nadie nos separará. ¡Hasta entonces, pues, María de mi alma! No olvides que desde el cielo te miro, y procura ser modelo de mujeres cristianas, pues al final de la partida de nada sirven los goces y bienes terrenales, si no acertamos a salvar el alma...

Hasta la eternidad, donde continuaremos amándonos por los siglos de los siglos.


NOTAS:

1Cf. Nueva Cristiandad. (Institución Social Católica), "¡Hola! Aquí te habla el Amor" y "Me gustas, te quiero, te amo".

2ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY, El principito, cap 21, Obras Completas, pp. 555-556, Ed. Paza & Janés, Barcelona, 1967.

3 Revista Gente, 27-07-1993, pp. 36-39.

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