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CAPÍTULO IV: Los llamados de Dios

1. Jesucristo "eternamente joven"

 

"Al contacto con Jesús despunta la vida.

Lejos de él sólo hay oscuridad y muerte.

Vosotros tenéis sed de vida. ¡De vida eterna! ¡De vida eterna!

Buscadla y halladla en quien no sólo da la vida,

sino en quien es la vida misma".

(Santiago de Chile, 12-04-1987).

 

I

Rápido pasan las modas y con ellas los típicos personajes del momento. ¿Qué joven se acuerda hoy del "dandy", del "fifí", del "shusheta", del "pituco" o del "petitero"? Apenas si recordará alguno al "hippie". La figura de hoy es el "cheto", el "concheto" o el "punk". Y dentro de unos años, ¿quién se acordará que alguna vez existieron "chetos", "conchetos" y "punks"? Para los jóvenes de entonces serán piezas de museo, como son ahora piezas de museo el dandy, el fifí, y los demás que nombré. Por eso nos reímos cuando vemos fotos antiguas, por que son piezas de museo: polainas, sombreros en mano, los anteojos y los peinados tan llamativos, las mujeres con miriñaques... Como seguramente se reirán dentro de unos años los jóvenes cuando vean en fotos a sus parientes femeninas luciendo un peinado "África look", o a lo Bo Derek, o imitando a Xuxa, o a Claudia Schiffer... ¡Cosas obsoletas, pasadas de moda, piezas de museo, olor a naftalina...! ¡Qué desfasadas les parecerán!

Con Jesucristo no pasa así: Él es "eternamente joven"1. Por la fuerza de su resurrección, porque "ya no muere más" (Rom 6,9), nunca jamás pasará de moda, nunca jamás perderá actualidad: "JESUCRISTO, es el mismo ayer, hoy y siempre" (Heb 13,8).

II

Jesucristo al tercer día de morir en la cruz y ser sepultado, resucitó. ¡Vive! ¡Y en la actualidad vive! ¡No muere más! Murió una sola vez para pagar por nuestros pecados.

Hoy día sigue realizando la gesta más grande de que el mundo tenga memoria. Hoy día sigue conquistando y cautivando los corazones de los hombres y mujeres, de los niños y de los ancianos, de los jóvenes y de los adultos. Hoy día es el personaje más importante, el que bate todos los records de "rating" (basta con contar todas las personas que domingo a domingo se reúnen para la Santa Misa. Ningún político reúne semana a semana tanta gente). El más buscado. El más amado. El más seguido... y eso que es el más exigente, porque exige todo...

No solamente hizo "todas las cosas... y sin Él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho" (Jn 1,3), sino que además, "todo subsiste en Él" (Col 1,17). Los peces, los pájaros, las flores, los ángeles, los ríos, las montañas, las ciudades; todos y cada uno de los hombres y mujeres existen ahora, hoy, en este mismo momento, porque Él los sustenta en el ser.

No solamente "todo fue creado por Él y para Él" (Col 1,16), sino que en su exaltación, en su glorificación, lo "llena todo" en el pleroma2.

No solamente se hace "carne" (Jn 1,14), sino que "recapitula todas las cosas en sí, las de los cielos y las de la tierra" (Ef 1,10), reagrupa en sí a Adán, a toda la humanidad y a todo el universo, que canta su gloria. Como está revelado en el libro del Apocalipsis: "Digno es el Cordero que ha sido degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria, y la bendición"3.

Así como Cristo, el Verbo, por la Creación es principio de la existencia de todas las cosas, así por el misterio pascual es el principio de la reconciliación y de unión de todas las criaturas, constituyendo Él el principio orgánico de la nueva creación.

Así como por la transgresión de uno sólo, Adán, "reinó la muerte" (Rom 5,17), por la justicia de uno sólo, Jesucristo, mucho más "reina la vida"4. Así como la serpiente de bronce que levantó Moisés en el desierto curaba a los que la miraban, así Jesucristo levantado entre el cielo y la tierra es el Salvador de todos los hombres y a todos los hombres los atrae hacia sí5.

Por eso Cristo nunca pasará de moda. Cristo es lo más actual de lo actual, es el que no pasará jamás.

Está presente, vivo, "donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18,20).

Está presente, vivo, en la persona de los pobres, los hambrientos, los perseguidos, los enfermos6.

Está presente, vivo, en la persona de los niños: "el que por mí los recibiere, a mí me recibe" (Mt 18,5).

Está presente, vivo, en los cristianos, habitando en sus corazones por la fe, como enseña San Pablo en la carta a los Efesios y San Juan en su evangelio: "si alguno me ama, guardará mi palabra, mi Padre le amará y vendremos a él y en él haremos morada"7 (Jn 14,23).

Está presente, vivo, en los pastores que rigen el Pueblo de Dios: "quien os desprecia, a mí me desprecia".

Está presente, vivo, substancialmente, en la Eucaristía, en el momento solemnísimo en el que los celebrantes dicen: "...este es mi Cuerpo... esta es mi Sangre...".

Nos habla, hoy día, por la Sagrada Escritura ya que a Él se refiere toda Ella.

Nos habla, hoy día, en la Santa Misa "ante todo, con la fuerza de su Sacrificio. Es un discurso muy conciso y al mismo tiempo ardiente" (Juan Pablo II).

Nos habla, hoy día, por la voz de su Vicario, el Papa, el "dulce Cristo en la tierra", a quien le mandó: "Apacienta a mis ovejas" (Jn 21,16).

        Que sigamos siempre con entusiasmo a ese Cristo que vive para siempre, que ya no muere, que ha triunfado sobre el mal, sobre el pecado y sobre la muerte.


NOTAS:

1Mensajes del Concilio Vaticano II a los jóvenes, 2.

2Cf. Ef 4,10.

3Cf. Ap 5,12-13.

4Cf. Rom 5,17.

5Cf. Jn 12,32.

6Cf. Mt 25,34-40.

7Cf. Ef 3,17.

8GS 22.

9Cf. Mt 24,35; Mc 13,31; Lc 21,33.

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