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CAPÍTULO III: Consecuencias de las adicciones

4. SIDA

 

"No se está lejos de la verdad si se afirma que,

paralelamente a la difusión del SIDA, se ha venido manifestando

una especie de inmunodeficiencia en el plano de los

valores existenciales, que no puede menos que reconocerse

como una verdadera patología del espíritu".

(Discurso a la IV Conferencia Internacional para la Pastoral

de Agentes Sanitarios, 15-11-1989).

 

S.I.D.A.: Síndrome de inmuno-deficiencia adquirida.

Síndrome: conjunto de signos y síntomas que conducen al diagnóstico de una enfermedad.

–(de)Inmuno: significa "defensa". Se refiere al sistema defensivo humano, constituido en parte por los glóbulos blancos sanguíneos.

–Deficiencia: disminución severa de la función. Llega a la absoluta incapacidad de reacción frente a los organismos patógenos.

Adquirida: porque es una afección que viene de fuera, como algo extraño que se hace inherente de modo crónico al propio organismo.

El SIDA es una de las enfermedades más tristes y destructoras que acechan a nuestra época. Más grave que el SIDA, es lo que yo llamo el SIDAM. Es, ante todo, un problema moral.

S.I.D.A.M.: Síndrome de inmuno-deficiencia adquirida moral.

¿Qué es el SIDA?

Es una enfermedad producida por un virus, llamado V.I.H. (virus de la inmunodeficiencia humana).

Según algunos, los primeros casos se analizaron en Los Ángeles hacia 1981. Los pacientes eran homosexuales masculinos afectados por una seria infección pulmonar y por un cáncer llamado sarcoma de Kaposi. Pero la característica más llamativa era que presentaban una anulación funcional total del sistema defensivo, además de su destrucción anatómica. Como era improbable que el cuadro fuera producido por bacterias, hongos y parásitos conocidos hasta entonces, la búsqueda del agente etiológico se orientó hacia los virus. En 1983, los científicos del Instituto Pasteur de París lo descubrieron, y le dieron el nombre de L.A.V. (linfoadenopatía asociada a virus). En 1984 y en 1985, se descubren en EE.UU. y en Africa dos virus semejantes, productores de SIDA, al que le llaman LTVH-III (leucemia por células T por virus humano), y LAV-II.

Pertenece a la familia de los retrovirus, llamados así porque su código propio de proteínas virales (ácido ribonucleico-ARN), puede transformarse en el código proteico de las células humanas (ácido desoxirribonucleico, ADN), por medio de la transcriptasa inversa. Una vez transformado en ADN, se une al ADN de la célula huésped, altera su información, y termina por destruirla. Luego se reproduce y finalmente abandona la célula para dirigirse, tanto el virus original como sus copias, a otras células, donde realizará el mismo proceso. Se trata de algo así como una quinta columna, como si hubiera una fila del ejército enemigo militando entre las propias, dispuesta a traicionar en cualquier momento.

La peligrosidad del virus radica en su afinidad especial con las células defensivas humanas. Una vez ingresado en el organismo, es detectado por estas células –linfocitos T4 o células de ayuda, encargadas a su vez de estimular la producción de glóbulos blancos– y es absorbido. Pero el virus –como hemos visto–, al infectar la célula, la anula funcionalmente. Así el organismo en su totalidad queda sin defensas (inmuno-deficiencia) frente a cualquier microorganismo patógeno (nuevos virus, bacterias, hongos, parásitos). Se sitúa en todos los líquidos corporales, pero sólo alcanza concentraciones capaces de infectar en la sangre, en el semen, y, en menor medida, en la leche materna y en las secreciones vaginales (de allí las formas de contagio).

El proceso de avance de la enfermedad puede estudiarse en distintas etapas1:

a) Fase precoz o aguda. Tiene una duración de semanas. El individuo posee el virus en su organismo; pero no presenta síntomas. Sin embargo, puede contagiar. Se llama "Período asintomático".

b) Fase intermedia o crónica. Dura meses o años. El individuo comienza con los primeros síntomas. También puede contagiar, pues el virus se multiplica a alta velocidad. Se llama "Período del Complejo Relacionado al Sida" (CRS). Entre los síntomas más conocidos podemos enumerar la pérdida de peso –superior al 10% del peso corporal–; la fiebre de origen desconocido; una diarrea persistente por más de treinta días (intermitente o constante); una severa y constante fatiga.

c) Fase final o de crisis. La duración es variable; pero, como es incurable, una vez aparecida esta fase, el pronóstico es irreversible: la persona fallece en semanas, meses o años. Presenta toda la sintomatología correspondiente a las diversas enfermedades que comprende el SIDA (neumonías, cáncer, micosis sistémicas, infecciones gastrointestinales, trastornos del sistema nervioso central que pueden conducir a la demencia, etc).

Hemos dicho que desde el primer momento la enfermedad es altamente contagiosa. Los mecanismos de contagio se reducen a tres2:

1)Transmisión parenteral:

2)Transmisión sexual:

3)Transmisión vertical:

Pero no se transmite por:

–uso común de aparatos telefónicos, de sanitarios o higiénicos (aunque SI se transmite por usar en común hojas de afeitar, cepillos de dientes, navajas, tijeras u otros objetos punzantes);

–tos, estornudos, saliva;

–alimentos, agua, mate con bombilla;

–manifestaciones de afectos: besos, abrazos, caricias;

–compartir habitaciones, medios de transporte, piletas, toallas, ropas;

–relaciones familiares, escolares, laborales o deportivas;

–insectos, animales (gatos, perros, aves, etc.).

Aunque se han dado múltiples estadísticas y el número de infectados va en constante aumento, como para darnos una idea podemos decir que entre 1981 y 1988 se informaron a nivel mundial 119.818 casos de enfermos. En 1991, los notificados fueron 500.000 (pero como hay casos sin registrar, se estima que el número real es de 1.200.000 enfermos). El número de portadores asintomáticos es mucho más alarmante: Se calcula que es de 50 a 100 veces el número de enfermos, lo que elevaría a un total de 60 a 120 millones el número de portadores asintomáticos3. Es decir, uno de cada 80-90 individuos es portador. Y recordemos que el portador es también un transmisor.

Esta plaga se encuentra distribuida en todos los continentes del mundo:

–En el continente americano, E.E.U.U. es el país más afectado, con el 60% de los casos totales; siguen Brasil, México, Canadá, Haití, Argentina y Venezuela.

–En Europa occidental, está en todos los países. Francia en primer lugar, luego Italia, España y Alemania.

–En los continentes africano y asiático, la enfermedad se difunde a gran velocidad (se supone que el VIH es una mutación del virus del mono verde, un mono doméstico africano que se usa en algunas comidas. Probablemente haya pasado al hombre en el proceso de faenamiento).

X X X

Hasta aquí, lo que podríamos llamar "aspectos técnicos" del SIDA. Pero no queremos detenernos más en ellos porque no son, ni de lejos, lo más importante.

Hemos hablado de SIDAM. La gravedad del SIDA está, sobre todo, en la denuncia que significa. ¿Por qué?

Porque el SIDA es, en última instancia, la denuncia que hace la naturaleza misma de los abusos a los que la somete el capricho de los hombres. Fíjense, queridos jóvenes en cualquiera de los libros que imparcialmente hablan sobre el tema. Se encontrarán de inmediato con que los comportamientos que favorecen su difusión son, entre otros, la prostitución4, la promiscuidad sexual, la homose-xualidad, la infidelidad conyugal, la drogadicción, el uso del preservativo... Se trata de comportamientos amparados como "normales" en una sociedad cuyos valores supremos están regulados por criterios hedonistas y la relativización del bien moral.

Es notable. Hay personas que proponen el preservativo como "terapia". Es algo realmente ridículo. Muchas veces hemos tenido oportunidad de leer "grafittis" con la inscripción: "SIDA. Por amor, usá preservativo". Es increíble. Tan increíble como si un enamorado dijera a su amada: "Nos están atacando. Por amor, juguemos a la ruleta rusa". Y esto ciertamente es así, porque el preservativo contribuye a difundir el SIDA por dos motivos:

– su absoluta ineficacia para impedir la infección (el paso del virus a través de los poros del látex es de una enorme probabilidad, ya que el virus mide 0,1 micrones y el poro 0,09 micrones. Incluso se ha comprobado el paso de espermatozoides, de tamaño treinta veces mayor).

– el porcentaje de fallas en el uso de los preservativos es muy alto, del orden del 40 al 50% (es decir, falla uno de cada dos o tres).

Pero, contra esto último, supongamos por un momento que se inventase un preservativo ultra-seguro (algo absolutamente improbable en la práctica) que efectivamente no dejase pasar ni un solo virus: éste sería el peor de todos, porque daría una falsa sensación de seguridad. En vez de solucionar el problema, lo agravaría. Lo agravaría porque, en realidad, lo que haría no sería más que acentuar la adicción-genital.

Los que proponen la solución del preservativo son aquellos que no quieren destruir el mal en su origen, porque no quieren cambiar el modelo de vida y la inversión de valores que orientan su caminar por el mundo. E incluso a nivel técnico, es una falsa solución.

Por eso digo que más grave que la inmunodeficiencia física, es la inmunodeficiencia moral a la que está sometida gran parte de la humanidad en esta noche ética que parece haber caído sobre el mundo, en este eclipse de la conciencia moral.

El hombre no está hecho sólo para gozar. El sexo tiene la finalidad de transmitir la vida; pero usado de modo incorrecto, sometido a las decisiones caprichosas de seres humanos sin principios, se convierte en semilla de muerte. El SIDA es, por eso, una advertencia de la naturaleza. Si me tiro de un vigésimoctavo piso, en el aire me puedo arrepentir y Dios me perdonará; pero no me perdonará la naturaleza, porque tiene sus leyes y esas leyes no operan según mi decisión personal. Si hago un uso indebido del sexo, si no vivo como un verdadero ser humano la realidad de mi sexualidad, es decir, de modo racional, la naturaleza protestará a su manera y no me perdonará.

Por eso, queridos jóvenes, de nada valdrán las "vacunas de látex"; de nada valdrán las campañas que enseñan abstractamente cuáles son los modos de contagio y el modo en que opera el virus. Lo único que vale e importa es ir a la raíz del problema.

¿Cuál es la raíz del problema?

Que el hombre no fue hecho para el placer, sino para amar. Y para amar de verdad. La solución es, entonces, apostarlo todo al amor; y al amor verdadero.

La solución más eficaz al problema del SIDA la propuso Dios en el Monte Sinaí cuando mandó al ser humano: ¡No fornicar!


NOTAS:

1Cf. DR. JOSEP M. GATELL ARTIGAS Y COLABORADORES, Guía práctica del SIDA, Clínica, diagnóstico y tratamiento; Ed. Científicas y técnicas, S.A., Masson-Salvat Medicina, cap. 3, p. 16, 1992.

2Ibidem, op. cit., cap. 2.

3Folletos "Nueva Cristiandad" (Institución Social Católica). "Léame, yo soy el SIDA", "El SIDA y los preservativos".

4Una joven que ejercía la prostitución en Mendoza se sintió enferma y cuando se hizo los estudios correspondientes pudo verificar que tenía SIDA. Luego contó que realizaba alrededor de 10 trabajos por noche. Imaginemos la cantidad de contagios que esto habrá provocado. Incluso los posibles casos de infidelidad, que luego se convierten en una fuente de muerte para los propios seres queridos.

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