CAPÍTULO III: Consecuencias de las adicciones
1. ¿Light o Resucitado?
"Precisamente aquí se impone la amarga experiencia
(...) de que el hombre puede construir un mundo sin Dios;
pero este mundo acabará por volverse contra el hombre".
(Reconciliatio et Poenitentia, 18b).
Nos encontramos en estos momentos como protagonistas de la historia sumergidos en un combate sin piedad, un combate cruento entre las fuerzas de las tinieblas y las fuerzas de la luz, entre la fuerzas de la muerte y las fuerzas de la vida; en última instancia, aunque los hombres no lo comprenden, entre el poder del Anticristo y el poder de Cristo Dios.
1. El hombre light
Quiero referirme a un aspecto de la cultura light, que adquiere dimensiones planetarias en nuestro tiempo. Y así estamos viviendo en una cultura light, por eso también lamentablemente hay sacerdotes light, religiosas light y hay muchos que en la confusión de estos tiempos creen que ser light es algo parecido a vivir como resucitados; pero no es así. Es una cosa muy distinta ser o vivir como hombres light, que vivir como resucitados, o sea, según todas las consecuencias de la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
¿Qué es la cultura light ? En una de sus acepciones, light quiere decir aquella cosa sin peso, no seria, frívola. En el caso del matrimonio son aquellos que no están restringidos a un solo esposo o a una sola esposa; es lo superficial, lo no comprometido, por eso se habla de lectura light, industria light o ligera; y suelen ser cosas, muchas veces en esta civilización de la imagen, que tienen un cierto brillo, pero sin sustancia, son cosas huecas, vacías.
¿Qué es el hombre light ? Antes le decíamos "tilingo"... Es un hombre sin sustancia. Es el ser humano que no cultiva las potencias más altas de su espíritu: la inteligencia, buscando conocer; la voluntad tratando de querer, de amar, y tratando de hacer que su paso por este mundo lo deje más enriquecido y las nuevas generaciones se encuentren mejor por el aporte, aunque sea mínimo, de lo que él ha hecho. Más aún, es el hombre que no usa de su inteligencia para conocer aquellas cosas fundamentales, que hacen que la vida del hombre tenga sentido, valga la pena, aquél que no se pregunta por las causas primeras, que es lo mismo que decir las causas últimas, aquél que no busca descubrir al Ser Supremo, no busca rendirle culto, no busca elevar a Él su inteligencia y su voluntad.
Y así como ahora hay cerveza sin alcohol, café sin cafeína, tabaco sin nicotina, y azúcar sin glucosa, HAY HOMBRES SIN HUMANIDAD. El hombre light es un hombre sin humanidad.
Así, se ve en las distintas manifestaciones que el hombre puede tener: HAY COLEGIOS donde no se estudia; hay SEMINARIOS sin oración, sin estudio, sin disciplina, sin amor por la almas: seminarios light; hay SACERDOTES sin humanidad, SIN SACERDOTALIDAD. ¿Qué es el sacerdote light? Es el sacerdote sin sustancia. Su palabra no tiene peso, su vida no tiene importancia, su pastoral es algo volátil, los efectos de su accionar son superficiales. No producen fruto sus sermones, su feligresía por razón de ser inhumano por tantas prescripciones se reduce más de día en día, su enseñanza recuerda la cantinela de los antiguos fariseos, sus testimonios son antiproféticos.
Pero hay también RELIGIOSAS SIN RELIGIOSIDAD, religiosas sin hábito, que a lo más tienen un pañuelito chiquitito, se distinguen por una crucecita en el hombro, que puede parecer una mosca dorada.
Se trata de personas vacías, huecas, sin brújula respecto de lo que está bien o de lo que está mal. En el fondo son relativistas morales. Para ellos no hay verdades inmutables, todo es relativo... lo cual hace relativa su misma relatividad, porque si todo es relativo, también su relatividad. Y entonces viven en la relatividad. Son los hombres y mujeres de "los caminos sin meta": están en el mundo y no saben para qué, caminan sin saber para dónde. Creen estar en la médula misma de la tradición o en la avanzada más atrevida del progreso, cuando en rigor son guardianes de antiguallas de museo o vendedores de utopías fatuas. Son los hombres que cuando a veces se deciden a leer, acuden a la "literatura kleenex" (descartable, como los pañuelos de papel), porque recurren a libros que son resúmenes de vacío hechos para matar el tiempo, en lugar de ser alimento del alma y ocasión del propio perfeccionamiento.
2. El hombre resucitado
Muy distinto es el cristiano, el verdadero hombre que vive como resucitado. Es el hombre que vive la plenitud de la naturaleza humana. El que desarrolla al máximo las potencias espirituales... El que tiene la fuerza suficiente como para no doblegarse ante las inclinaciones desordenadas del pecado. Es el que sabe dónde está el Norte y qué hay que hacer para encontrarlo. Sabe cuál es el camino y cuál es la meta.
Muy distinto es, entonces, el hombre nuevo, el hombre que realmente saca para su vida todas las consecuencias que tiene la resurrección de Cristo. Es el hombre nuevo que no vive esa vida desvalida, aunque pueda aparecer dichosa. No es el hombre "hueco" sino es el hombre con "pasta". Es el hombre del cual nosotros decimos "tiene madera"; es aquel que sabe para qué vive y sabe cómo vivir, es el hombre que ha sido sanado por la gracia y que la gracia lo eleva, lo perfecciona, lo dignifica; es el hombre que usa de sus potencias superiores, la inteligencia y la voluntad, haciendo que esas potencias se eleven por estar iluminadas por la fe, por estar informadas por la esperanza y sobre todo por la caridad. Es el que bucea en los grandes misterios: Trinidad, Encarnación, Iglesia, Eucaristía, Vida eterna... Si es sacerdote, es el que predica con autoridad y edifica a los fieles... Es el que suma y no resta, el que tiene celo por la Casa del Señor, y da su vida por conquistar las ovejas que están fuera del redil y no patea a las que están dentro. Es un hombre que sabe que en este mundo tendrá que padecer, tendrá que llevar la cruz, ¿quién no?, pero está convencido y tiene la seguridad que le viene de la fe, de que es necesario eso para llegar a la luz; es necesario en este mundo que nunca dejará de ser un valle de lágrimas; es necesario sufrir; es necesario padecer para un día, por gracia de Dios, poder gozar de la felicidad eterna.
Es por eso que a pesar de nuestras limitaciones y nuestra debilidades estamos empeñados en hacer colegios que no sean colegios light; en el fondo es una locura porque, pensar aquí en la Argentina hacer un colegio y, más aún en San Rafael, como el Bachillerato Humanista, es una locura. Si no logramos formar hombres y mujeres que se conecten con la gran cultura greco-romana-hispana daremos diplomas, pero tendremos hombres y mujeres light, es decir, "tilingos". Y eso no lo queremos hacer.
Por eso, estamos empeñados en proclamar con claridad, como nos lo dice el misterio de la resurrección del Señor, el Evangelio de la familia. Es necesario volver enseñar a nuestros jóvenes, y aquellos que no son tan jóvenes, el Evangelio de la familia, o sea, que el hombre se una a una mujer, que sea fiel y viva con ella indisolublemente hasta que la muerte los separe. (En los casos donde hay problemas graves se puede llegar a la separación de techo y lecho, pero para un cristiano, para alguien que cree en el Evangelio, una unión posterior es inadmisible).
Es necesario tener religiosas que sean verdaderas esposas de Jesús, no "viudas de Cristo", es decir mujeres que tengan lleno su corazón de amor al único Señor que merece ser servido, que es Dios, con un corazón virgen, con un corazón indiviso, totalmente para el Señor. Es necesario, y debemos rezar todos para que ello sea posible, formar sacerdotes convencidos de la verdad que enseñan, formar sacerdotes dispuestos a proclamar la verdad de Cristo con toda su integridad, les guste o no les guste a los hombres, porque la verdad no es cuestión de gusto. Necesitamos hombres de Dios, hombres que crean en la resurrección, hombres que, por tanto, no tengan miedo a nada ni a nadie, hombres que crean en el poder de la Pascua, que crean en la fuerza y en el poder del Espíritu, que crean que no hay poder sobre la tierra que sea más grande, que pueda superar, ni siquiera se pueda equiparar, al poder infinito que tiene Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores, vencedor invicto del mal y de la muerte. Sacerdotes que no sean como el hombre light, que parece nuevo porque es vacío, sino que sean en realidad "nuevos" porque son una manifestación del Pleroma de Cristo, porque participan "a full" del misterio Pascual del Señor. Por eso, no es el pedido de Cristo que seamos hombres light. La propuesta es que vivamos como resucitados, es decir, que vivamos a full, según nuestra naturaleza humana elevada por el Bautismo a la dignidad, a la adopción de hijos de Dios.
Tomemos conciencia, entonces, queridos jóvenes, que no son las modas efímeras las que darán consistencia y felicidad a nuestras vidas, que pasan y que duran ¿cuánto?, ¡cuántas modas hemos visto nosotros pasar! ¿recuerdan uds.? Lo que verdaderamente dará consistencia a nuestras vidas es la seguridad de que Cristo es el que murió y resucitó por nosostros para salvarnos de nuestros pecados y llevarnos a la vida eterna del Cielo. Lo que sigue permaneciendo siempre, firme, y seguirá permaneciendo firme hasta el fin de los tiempos es la Verdad de Jesús, el mismo ayer, hoy y mañana. El único que tiene palabras de Vida Eterna, el único que enseña al hombre de este final de milenio, desorientado, cuál es la Verdad, cuál es el Camino, cuál es la Vida.
Pidamos a nuestra Madre, la Santísima Virgen, la gracia de poder nosotros dar testimonio de ese Hombre Nuevo, de ese hombre resucitado, para ser apóstoles de Jesucristo, y entonces sepamos dar a nuestros hermanos aquello más importante que le podemos dar, que es el sentido de la vida, que es el camino que lleva a la Vida Eterna, que es vivir en plenitud como hijos de Dios.
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