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CAPÍTULO II: Las adicciones

8.El relativismo: Un modo de adicción a la mentira

 

"Ser libres quiere decir realizar los frutos de la verdad,

actuar en la verdad.

Ser libres quiere decir también saber rendirse,

someterse uno mismo, y no someter la verdad a uno mismo,

a las propias veleidades, a los propios intereses".

(Discurso a los universitarios de Roma, 26-03-1981).

 

Todo hombre tiene en su vida una escala de valores, sea ordenada o desordenada. Y siempre actúa en base a esa jerarquía de valores que recibió, sea buena o mala. De tal manera que, mientras más ordenada esté nuestra escala de valores, mientras más respete el orden mismo de las cosas, más nos realizaremos como personas.

Es fácil darse cuenta, es muy sencillo advertir que, cuando se trata de influir sobre un pueblo, o dominarlo en parte o totalmente, lo que lógicamente se buscará en primer lugar es remover y serruchar sus puntos de apoyo. Es decir, se buscará destruir la escala de valores correcta que permite a los hombres ver las cosas como son. Si veo un enemigo que me está atacando, puedo defenderme; si mi enemigo me ataca en la oscuridad, estoy en desventaja. Por eso mismo, si alguien quiere atacar a una sociedad en sus raíces mismas, lo primero que intentará es privarla de la vista, o sea, querrá sacarle aquello que la hace ver.

Ahora bien, si esto se quiere hacer de manera silenciosa, o con el menor ruido posible, no se van a utilizar armas, ni instrumentos que puedan poner en sobreaviso a la población. No se hará una revolución; al menos, no una revolución armada. Pero sí se podrá hacer una revolución "cultural". Una revolución cultural que sea silenciosa pero efectiva, como la "muerte dulce" de la eutanasia. Revolución: dar vuelta lo establecido, cambiar los valores que ordenan a la sociedad según Dios. Y esto tendrá su aplicación concreta en hombres de carne y hueso para transformarlos en material "manejable", sin principios ni valores o, al menos, con principios y valores que no les permitan defenderse de lo que les hace daño; convertirlos, en definitiva, en "hombres-masa", como decía Ortega y Gasset. Hombres que sean fáciles de dominar, tal vez como una marioneta, y que expresen las ideas de otros, como Chirolita.

¿A qué principios habrá que apuntar?

1º. Dios. Es el "número 1". Un hombre que no se aferra a Dios es un hombre que no tiene raíces en la eternidad y, por tanto, un hombre completamente sometido a los dictámenes de su tiempo y de la historia. Un hombre para el cual la verdad muy fácilmente cederá el paso a la "opinión"; un hombre para el cual la verdad ya no será "la verdad", sino "tu verdad"o "mi verdad", completamente relativa y capaz de satisfacer los gustos despóticos de las distintas subjetividades. Un hombre para el cual no hay más destino que esta tierra y para el cual, en consecuencia, no hay más ley que la que él mismo se impone: ¿por qué, entonces, ser bueno, cuando cuesta tanto, si siendo malo uno puede conseguirlo "todo"? ¿Por qué, entonces, no ser un traficante de drogas, si es mucho más fácil enriquecerse de esa manera? ¿Por qué no vivir en un desenfreno total...? Y podríamos seguir con mil preguntas más.

2º. La Iglesia Católica. Es decir, aquel medio instrumental a través del cual Dios quiere enviar la salvación a los hombres. En este caso lo que se buscará es confundir. Así se introducirán sectas, para hacerla ver como "una religión más"; se organizarán campañas de descrédito para ridiculizar a los católicos practicantes; para ridiculizar a los sacerdotes... Fíjense, de hecho, en cuántas novelas aparecen sacerdotes o seminaristas con "problemas", etc., como si fuera una cosa común a todos y de todos los días. De esa manera generan la desconfianza del pueblo fiel en sus pastores, y recortan el papel trascendente que tienen que cumplir. Y "heriré al pastor y se dispersarán las ovejas"(Mt 26,31)

3º. Se buscará destruir la imagen de la Patria, mimetizando a la población con valores extranjeros. Bastará con que no se ame profundamente lo propio o con que haya cierto secreto desprecio por el propio origen y la propia tierra. Ejemplo: el folklore no es tan buen negocio como el rock.

4º. La familia, célula básica de la sociedad, será atacada de múltiples maneras. Con la votación de la ley del divorcio, con la propuesta de una mentalidad antinatalista promoviendo la venta de anticonceptivos, y con muchos elementos más.

5º. La escuela, el segundo hogar. El niño pasa 6 horas diarias en la escuela y no conviene desaprovecharlas. Aparece precisamente aquí, como un elemento activo más en la revolución cultural, la psicogénesis. No se trata de un hecho incidental, sino que aparece como algo muy bien estudiado y premeditado. No se trata tanto de un método como de una nueva orientación de los fines y objetivos de la educación.

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Estos errores o ataques hacia la esencia del hombre no son nuevos. Son frutos de ideologías y formas de pensar que no son nuevas. Ideologías y cosmovisiones que el joven debe conocer muy bien para no dejarse engañar, porque muchas veces son las que se manejan en los medios de comunicación, que son generadores de opinión. Por ejemplo, Marx con su materialismo dialéctico y práctico hizo su gran aporte; Gramsci es uno de sus intérpretes que quiso volcar en la cultura la revolución que proponía Marx utilizando para su embestida los medios masivos de comunicación.

Esta desviación tiene su origen en el vuelco subjetivista que dio el pensamiento humano desde Descartes y, sobre todo, Kant, para el cual no son las cosas –la realidad– aquello a lo cual debe adecuarse el conocimiento humano, sino que las cosas y la realidad deben adecuarse al hombre. Dicho así resulta algo ridículo y completamente opuesto al sentido común, como cualquiera que tenga un poco de seso puede advertir. Sin embargo, muchas veces estas filosofías son las que se enseñan o las que subyacen a muchas cosas que se enseñan, no sólo a nivel terciario o universitario, sino también en los colegios secundarios. Cada tanto esos mismos errores son lanzados al mercado de la revolución cultural y promocionados como producto original. Y es muy fácil encontrar compradores desprevenidos o ignorantes, ilusos que creen haber descubierto la pólvora. Es un vino que fácilmente emborracha y termina, muchas veces, siendo la bebida obligatoria de docentes y teóricos de la educación. Eso es terrible porque son ellos los "configuradores" de la sociedad, en cuanto que son los encargados de proporcionar a los jóvenes los criterios de acción y los principios de su obrar. Son malos puntos de partida y peores puntos de llegada.

Hay dos ejemplos concretos que nos permitirán presentar esto que podríamos llamar "vuelco antropocéntrico" de la cultura: la psicogénesis y los mass media. Nos referiremos, por el momento, a la psicogénesis.

¿Qué es, en concreto, la psicogénesis? ¿Cuál es su origen?

Su base técnica está constituida por algunas hipótesis piagetianas1 cuyos errores, viciados por una concepción exclusivamente biológico-evolutiva del hombre tienen graves consecuencias cuando se los aplica a la educación.

En síntesis: se dice que la estructuración de la personalidad y el conocimiento en el niño tiene un carácter natural y progresivo. Se parte desde el conocimiento sensible –el que proporcionan los sentidos externos– hasta llegar a la inteligencia. En esta progresión la realidad es "construida" por el niño desde su yo: no hay verdades objetivas, ni imperativos morales establecidos a los que el sujeto deba adecuarse. Es verdad lo que el sujeto decide que es verdad; está bien lo que el sujeto decide que está bien.

Como la objetividad de las normas morales no existe, el acto educativo que debe ser moral, pasa a ser un mero adiestramiento en la autonomía, o sea, una pura "anarquía moral". Y se pretende apoyar estas teorías con una falsa interpretación de la creatividad, confundiendo la creatividad verdadera –por la cual el hombre transforma la naturaleza, realizando de alguna manera su esencia misma como "ser a imagen de Dios"– con la arbitrariedad más crasa respecto de lo verdadero y lo bueno. Además, se buscará crear un falso juicio "crítico", acostumbrando a los niños –y jóvenes– a poner en tela de juicio sin motivo todo lo que han recibido de sus padres y sus tradiciones. Con la excusa de oponerse al autoritarismo, se destruirá así la verdadera autoridad de los padres, creando una falsa dialéctica y haciendo que el joven y el niño pierdan confianza en aquellos que le dieron la vida y que son los primeros responsables de su educación.

¿Qué dicen los defensores de la psicogénesis?

Sus defensores dicen que es un cambio de actitud. La presentan como una nueva relación entre alumno y docente, en donde el niño no se siente rechazado sino comprendido y, por eso, ya no está triste, aburrido, no destroza todo...

En realidad es una verdadera REFORMA o REVOLUCIÓN educativa. Es verdad que debemos mejorar muchísimas cosas en la educación. Es una verdad incontestable. Pero esa mejora debe orientarse a realizar verdaderamente el proyecto esencial de toda educación, que es el perfeccionamiento integral –es decir, total– del hombre como persona y, por tanto, perfeccionar su adhesión incondicional al bien y a la verdad.

Los nuevos descubridores de la pólvora han cambiado de modo radical los fines mismos de la educación, vaciándolos de contenido. Lo común y aquello en lo cual estuvieron de acuerdo todos los educadores de todos los tiempos era que el profesor sabía más y el alumno sabía menos; que el profesor enseñaba y el alumno aprendía; que, como el alumno sabía menos, tampoco sabía qué era lo que le convenía aprender y, por eso, el profesor debía "administrar" las distintas "dosis" de enseñanza de acuerdo a la capacidad y los progresos del alumno en la asimilación. Ahora, en cambio, resulta que es el niño el que construye su propio aprendizaje, su propio conocimiento; el que le dice al maestro lo que le debe enseñar y el que regula la educación.

En este sentido, se dará una primacía total a la experiencia personal, por encima de lo que puede decirnos otro. El profesor, por ejemplo, no le podrá decir al niño: "Esto es un cuchillo. Cuidado porque corta", sino que le deberá dar un cuchillo para que el mismo niño por experiencia aprenda que corta... Como se puede observar, se maneja aquí el falso principio –¡de uso tan común en nuestro tiempo!– de que hay que experimentarlo todo, de que sólo se conoce bien aquello de lo cual se ha tenido una experiencia personal. Es un falso principio. No necesito experimentar el suicidio para ver si de verdad es algo que termina con la propia vida. No necesito asesinar para averiguar si de verdad es algo malo. No necesito drogarme para averiguar si la droga me lleva a la muerte...

Además, hay una falsa comprensión de la libertad: el niño puede hacer lo que quiera y como quiera sin que se lo pueda reprender. Esa falsa comprensión de la libertad se traducirá, como vimos, en una también falsa autonomía respecto de la verdad y del bien. El niño será juez, maestro, autoevaluador...

Por eso el maestro tendrá únicamente la función de potenciar y encauzar las iniciativas espontáneas del niño: si el niño quiere hablar de flores y pájaros en clase de castellano, habrá que dejarlo; si quiere pararse en su pupitre, habrá que dejarlo, porque "no hay que imponerle nada". El lenguaje será visto simplemente como un medio de expresión y no como reflejo de las cosas. Por tanto, si el niño quiere llamarle "pelota" al pizarrón, podrá hacerlo ya que "nace de él"... El profesor debe desaparecer como tal. Se debe igualar al alumno y limitarse a sugerir, incentivar, orientar, crear situaciones; jamás deberá corregir al alumno equivocado, porque no existe el "error" y porque sería una manera de inhibir al niño y coaccionarlo. Entonces el maestro ya no será un modelo que imitar y una fuente de la cual manan verdades...

Las consecuencias a que ha llevado este sistema educativo son realmente nefastas.Tenemos resultados penosos y lamentables. Se aplicó en Europa (Inglaterra, Francia, etc.) en 1950. Esa generación de 35-45 años tiene serias crisis existenciales, no posee inserción social, tiene crisis laborales, incapacidad de adaptarse a normas de convivencia, carencia de respeto a la autoridad, tendencia profunda a la evasión de la realidad (con el consecuente recurso a la droga, al alcohol, etc.).

Por encima de nosotros hay un orden, natural y sobrenatural, anterior a nosotros, –nos es dado, lo encontramos, no somos sus creadores–, superior a nosotros –no podemos minipularlo–, es intangible –sus leyes son inexorables–, y nos trasciende a nosotros porque seguirá estando cuando nosotros ya no estemos.

Por eso el relativismo es un camino a la nada.

X X X

Según lo dicho, podemos verificar dos finalidades fundamentales en la nueva propuesta de orientación de la educación llamada psicogénesis:

a) Hacer hombres que creen cosas nuevas, sin "repetir" lo de otras generaciones;

b) formar inteligencias que no acepten nada de lo que les venga dado, sino que se rebelen contra la autoridad.

Esto va totalmente en contra de la naturaleza humana. Toda alma necesita el esplendor de la verdad, que conoce con su inteligencia; la conquista del bien, que desea con su voluntad; el deslumbramiento de la belleza, que le hace gozar de lo que conoce. Introducir, por tanto, este cambio en los inicios mismos de la educación es un grave atentado contra la dignidad del hombre, ya que lo desvía radicalmente de la verdad, del bien y de la belleza.

La intención de implementar este género de educación consiste, en definitiva, en asegurarse un nuevo modelo de ser humano. Un nuevo tipo de hombre, con autonomía moral e intelectual respecto de los valores establecidos. Un hombre que se fabricará, por así decirlo, a sí mismo, a su mundo, a su lengua, sus normas, principios y fines. Un hombre sin valores verdaderos, sin valores bellos, sin valores buenos. Un hombre fácilmente manipulable.

Por todo esto siempre conviene tener en cuenta la advertencia de Pío XI:

La educación tiene un papel casi determinante en lo que hace a la estructuración de la personalidad. Por eso hay que poner especial cuidado en que procure seriamente la transmisión de los valores esenciales que deben cualificar la vida de un ser que es imagen de Dios. Cuidar que los proponga eficazmente:

Entre estos ‘valores’ corresponde a los valores morales la primacía indiscutida:

En consecuencia, no hay que pensar jamás que es la relativización de la verdad, el primado de la mentira, lo que libera al hombre. Todo lo contrario, el ejercicio de la libertad misma se plenifica en la adhesión total a la verdad:

Sé libre. Es decir, amá la verdad.


NOTAS:

1Jean Piaget nació en Neuchâtel (Suiza), el 9 de agosto de 1896 y murió en Ginebra el 16 de setiembre de 1980. Fue profesor de Psicología en las Universidades de Ginebra y París.

2JUAN PABLO II, Mensaje al Congreso Mundial sobre la Juventud, OR 01-07-1985.

3Cf. SANTO TOMÁS, Quaestiones disputatae, 11.

4Cf. Mt 19,17.

5JUAN PABLO II, Discurso en la Universidad Pontificia Santo Tomás (Angelicum) de Roma, 24-11-1994.

6JUAN PABLO II, Discurso a los representantes de la cultura en Friburgo, Suiza, 13-06-1984.

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