CAPÍTULO II: Las adicciones
1. ¿Esclavos del alcohol?
"El ser humano no tiene el derecho de
dañarse a sí mismo, ni tampoco puede
ni debe abdicar nunca de la dignidad personal
que le viene dada por Dios".
(Discurso a la Conferencia
sobre drogadicción y alcoholismo, 23-11-1991).
Es uno de los más grandes peligros que atentan hoy contra el joven y contra la sociedad. Es causa de grandes males y desdichas, tanto para la persona afectada como para sus amigos y familiares. La aparición de otros peligros como, por ejemplo, la drogadicción o la violencia irracional lejos de disminuir el riesgo del alcoholismo, lo han aumentado y, a su vez, el mismo alcoholismo hoy se da la mano con la droga y la violencia inhumana.
Se denomina alcoholismo a la enfermedad crónica o al desorden mismo de la conducta, caracterizados por la ingestión repetida de bebidas alcohólicas en una medida que excede lo corriente, de modo que termina perjudicando gravemente la salud del individuo y alterando el orden familiar y social.
El alcohol es una sustancia tóxica llamada "alcohol etílico" o "etanol". Paradójicamente, el alcohol etílico es un potente depresor del Sistema Nervioso Central. La euforia que desata en la intoxicación aguda se explica por este mecanismo de acción: lo que hace en realidad es inhibir los frenos morales del sujeto. A altas dosis, actúa como narcótico, produciendo incoordinación muscular, delirio y coma.
Son varias las etapas y muy distintos los casos que conducen al alcoholismo. En un primer momento podemos mencionar una eventual intoxicación alcohólica aguda la común "borrachera". Quien es un bebedor ocasional en diversas oportunidades y cada tanto puede llegar a convertirse en un bebedor habitual. Es el momento en que el consumo de alcohol se transforma en un hábito. De aquí se pasa casi inevitablemente a la tercera etapa, que es la del propiamente llamado "alcohólico". En este último caso el sujeto es incapaz de detenerse una vez iniciada la ingesta (pérdida de control). Si deja de beber por unas horas, aparece el síndrome de abstinencia semejante al caso del drogadicto.
El consumo indiscriminado de alcohol produce efectos verdaderamente nocivos: psicosis alcohólica es decir, "delirio", afecciones serias al corazón, al hígado, trastornos al sistema nervioso central y al sistema nervioso periférico, amnesia, pérdida de la capacidad de concentración, dependencia psíquica el sujeto siente que no puede estar sin alcohol.
Esta triste amenaza no conoce ningún estrato cultural que le sea extraño. Abarca todos los estratos socioculturales. Se da en mayor porcentaje en jóvenes y adultos (20% de la población de mayores de quince años). Luego siguen los adolescentes, las mujeres y los niños. En Argentina hay aproximadamente un millón de personas alcohólicas. Pero por la repercusión del alcoholismo en la familia y en la sociedad, el porcentaje de perjudicados directa o indirectamente asciende a unos cuatro millones.
Las causas que llevan al alcoholismo son muy variadas. Obedecen a diversas índoles:
Personales: personalidad débil, sumisa, bebe por que otros lo hacen; inseguridad; sentimientos de incapacidad para resolver problemas cotidianos; pérdida del sentido de la vida, diversos fracasos.
Familiares: conflictos familiares graves, disolución familiar.
Sociales: desempeño en tareas que requieren manipulación de bebidas alcohólicas, lugares fríos o calurosos con mucho consumo de alcohol, fiestas, fracasos laborales o sociales.
Entre los jóvenes hay causas más particulares. La inclinación a la bebida procede, a veces, de la misma moda o del ambiente, con consecuencias nefastas. Recuerden, por ejemplo, las "competencias" de consumo de tequila que se hacían hace poco en algunos boliches de Buenos Aires, y que terminaron con la muerte de varios jóvenes. En muchos casos detrás de un joven entregado a la bebida se halla el ansia de ser considerado como "vivo" o "más grande". Comienzan algunos queriendo "seguir el ritmo" de algunos "amigos" mayores y terminan "enganchados"...
También es una causa el ocio: estar sin hacer nada..., sin estudiar, sin trabajar... O el desconocer los grandes ideales. Al no tener un "norte" firme, al tener la "brújula fallada", el joven se queda con lo poco que le proponen otros incapaces de aspirar a cosas grandes y de ensanchar el horizonte de sus corazones.
¿Cuál es la consecuencia de todo esto? La esclavitud. La frustración. La tristeza. La incapacidad de valorar lo que de verdad tiene sentido. Para un joven alcohólico la realidad misma es un efecto insoportable de la carencia de alcohol... Es un camino a la nada.
Si queremos ayudar a un alcohólico lo primero que hay que desaconsejar son las actitudes de escarnio y de reproche, o de indiferencia y aislamiento. Esas actitudes, lejos de estimularlo, conducen al alcohólico a una profundización de su cuadro. Se siente incomprendido y humillado; en consecuencia, acentúa su tendencia a la evasión. Es muy importante considerar los múltiples aspectos que inciden directa o indirectamente sobre la génesis del alcoholismo: familiares, sociales, laborales, etc. Se ha comprobado que con la ayuda de médicos, asistentes sociales, párrocos y enfermos recuperados, se puede recobrar un 90% de los casos.
Una forma eficaz de ayudarlo es hacerle ver su condición de enfermo y la necesidad que tiene de recurrir al médico. En un primer momento, el individuo que se inicia en el alcoholismo esconde su enfermedad y oculta sus síntomas al médico. Pero si se llega a advertir el problema en su etapa inicial, la cura es más fácil de alcanzar.
Si el alcohólico ha ingresado en la etapa de dependencia, se hará desde todo punto de vista indispensable la asistencia médico-social y espiritual, el apoyo y la comprensión de los familiares, amigos y compañeros. Es necesario proponerse generar en el afectado una toma de conciencia de su enfermedad, para poder iniciar el tratamiento. Es muy importante, pues si el paciente no colabora voluntariamente, reconociendo su enfermedad, la recuperación es imposible.
Ciertamente es muy difícil liberarse de esta esclavitud; sobre todo porque el alcohólico tiene como comportamiento característico el negar su afección, ocultarla y jamás reconocerla.
Pero, precisamente, allí está el punto clave de todo tratamiento: hacer comprender al enfermo que puede enfrentar sus problemas sin necesidad de recurrir al alcohol; que el alcohol no es necesario en su vida; que es uno de los peores compañeros de viaje que podría haber elegido porque no lo libera, sino que lo esclaviza; que el alcohol es otro de los tristes paladines de la muerte.
El que padece este mal tiene que tomar conciencia de lo hermosa que es la vida; de que la vida merece ser vivida; de que no ha nacido para ser esclavo, sino para ser señor. Debe recordar siempre las palabras de la Madre Teresa de Calcuta, una mujer absolutamente libre, que consagró su vida a Dios para el bien de los demás:
¿Cuál es...
el día más bello? Hoy
la cosa más fácil? Equivocarse
el obstáculo más grande? El miedo
el error mayor? Abandonarse
la raíz de todos los males? El egoísmo
la distracción más bella? El trabajo
la peor derrota? El desaliento
los mejores profesores? Los niños
la primera necesidad? Comunicarse
lo que hace más feliz? Ser útil a los demás
el misterio más grande? La muerte
el peor defecto? El mal humor
la persona más peligrosa? La que miente
el sentimiento más ruin? El rencor
el regalo más bello? El perdón
lo más imprescindible? El hogar
la ruta más rápida? El camino correcto
la sensación más grata? La paz interior
el resguardo más eficaz? La sonrisa
el mejor remedio? El optimismo
la mayor satisfacción? El deber cumplido
la fuerza más potente del mundo? La fe
las personas más necesarias? Los padres
la cosa más bella de todas? ¡EL AMOR!
"Eso es: ¡el amor! La Iglesia, en nombre de Cristo, a los drogadictos, a las víctimas del alcoholismo, a las comunidades familiares y sociales que sufren a causa de la debilidad de sus miembros, propone como respuesta y como alternativa la terapia del amor: Dios es amor y quien vive en el amor, vive en comunión con los demás y con Dios. "Quien no ama permanece en la muerte" (1Jn 3,14). ¡Pero quien ama paladea la vida y permanece en ella!"1.
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