CAPÍTULO I: El sentido
2.La generación heroica
"Una entrega es, obviamente, para los demás:
ésta es la dimensión más importante
de la civilización del amor"
(Carta a las familias, 02-02-1994 nº 14b).
Algunas franjas de la juventud están en una situación que ciertamente no es ni la de los mártires, ni la de los sacerdotes jóvenes que están en las misiones, ni la de nuestros militantes católicos laicos, ni la de nuestros seminaristas.
Pienso desarrollar este tema en cuatro puntos:
I
Lo que se llama la generación de la desazón. Hablamos de desazón en el sentido de desabrimiento, insipidez, falta de gusto, como si dijéramos, disgusto, pesadumbre, molestia interior. Esa es la juventud, digamos nocturna por lo menos nocturna los días sábados, que según estudios de un sociólogo argentino, Mario Margulis, puede clasificarse de acuerdo a las propuestas juveniles que ellos reciben en cuatro grandes géneros: la discoteca, el rock, la bailanta y los modernos, que van cambiando a gran velocidad.
Dice este sociólogo: "Cada generación va construyendo señales de identidad propia. Los jóvenes se comunican, se agrupan, asumen conductas diferentes a las de los otros tiempos. Los adultos no somos nativos de la cultura de la noche; nos separan barreras generacionales. Para hablar con los nativos hay que hacer un esfuerzo por reconocer como legítimos sus códigos. En el imaginario universal, la gente oficia su propia fiesta para liberarse de los poderes dominantes mediante la risa, el grotesco, la máscara... (Por el contrario) La fiesta comercial, la que se vende a los jóvenes, está organizada por otros. Es un simulacro, y la liberación es relativa: los poderes están presentes de manera notoria y opresiva"1.
a- La discoteca. En este sentido, "la discoteca, es un prototipo del simulacro de fiesta, un lugar autoritario, cargado de normas y restricciones, con criterios racistas. Son lugares de exclusión, cuyo prestigio es proporcional a su capacidad para discriminar"2.
Por eso trae el testimonio de un joven de 22 años que a veces concurre a Pachá o Caix y no se siente cómodo en ese ambiente. ¿Por qué? Dice él: "Voy con mi novia y en grupo; ir solo es angustiante. La música es fuerte; la comunicación, nula. Es un vidriera para mirar y ser mirado, un juego histérico, narcisista, sin contacto. La gente asiste en grupos no mixtos, cada cual en la suya, como autistas. Se parecen a los rituales de apareamiento animal de los documentales, aunque, en este caso, no pasa nada y se presenta como un espectáculo patético".
b- Los modernos. Se identifican con la nueva bohemia vanguardista. Se trata de una movida porteña, que comenzó a adquirir identidad a partir de la Primera Bienal de Arte Joven en 1988. Incluye a jóvenes intelectuales y artistas, que configuran sus propios circuitos: exposiciones, bares, recitales, fiestas privadas (...). "La identidad cultural es una necesidad de los adolescentes, y las tribus son formas propias de la ciudad moderna".
c- La bailanta. "Es sobre todo para clases populares, y los locales se ubican, casi siempre, en las proximidades de las estaciones ferroviarias. Pero se trata de un fenómeno social que abarca otras prácticas barriales; para ellos, la música tropical propone la forma de diferenciarse de las clases altas".
d- El rock. "El rock es itinerante, más democrático, popular y menos selectivo que otros géneros. Es el más politizado aunque su potencial contestatario se halla mitigado al convertirse en un producto condicionado por los medios y el star system".
Dice un integrante de una banda rock: "No me considero un rockero; es una visión muy limitada de la vida y me interesan otras cosas. El rock ya no asusta a nadie, dejó de ser genuino desde que el insulto, la transgresión, la rebeldía están digitadas por el sistema. Ya no es heroico, no habla de una postura ante la vida". Y por eso después sigue diciendo: "hay una gran desazón en la juventud", y hoy, más que antes, no es fácil tener diecisiete años". Es la generación de la desazón disgustada con todo o casi todo.
II
La generación deprimida. Ha ocurrido en un pueblo de Connecticut, New Mildford, semejante a lo que ocurrió acá, hace poco tiempo en la Villa Gobernador Gálvez, al sur de Rosario: "En un lapso de cinco días, ocho niñas fueron llevadas al hospital de New Mildford por lo que las autoridades del mismo calificaron de intento de suicidio".
Algunos testimonios de estas niñas: "Simplemente estaba hastiada de todo, y también de vivir" ¡sólo tiene 12 ó 13 años...!.
Algo más grave. Según una periodista local "varias de las chicas sostuvieron que formaban parte de un pacto suicida".
"Se vio a muchos adolescentes que mostraban escritas en los brazos las frases: «La vida es un asco» o «Viva la muerte»". La mayoría de estas niñas "van a sesiones de terapia y enumeran marcas de antidepresivos como se pueden enumerar marcas de champúes. Una pelirroja de 14 años dijo que tomaba Zolof para la depresión, Ritalin para prestar mejor la atención, o sea ... para estar un poco más atenta y Trasadone para poder dormir".
"Su amiga, de 15 años, comentó: «Todas las que conozco han estado en 6 West (la sala psiquiátrica para adolescentes en el hospital Danbury). No pertenecemos a la generación X, somos de la generación deprimida».
Emily dijo que de las tres amigas de ellas que trataron de suicidarse, una tenía problemas familiares, otra estaba «perturbada ese día» y que la tercera «simplemente estaba en desacuerdo con todo lo que pasaba»".
Y un doctor dice: "Lo que está pasando en New Mildford no es un caso único como vemos que también en Argentina sucede. Esa cultura de la desesperación puede hallarse en cualquier lugar. Pero entre los adolescentes la tendencia al suicidio puede convertirse en un «virus contagioso»"3.
No es toda la generación pero hay amplias franjas en la juventud que está orillando en esto o han caído en aquello. Por eso, tenemos que saber que no hay que "chuparse el dedo", porque esto ocurre y a esto nosotros, con todo lo que podemos, debemos darle solución.
III
La llamada "generación perdida". Es la generación desesperada. "Desesperada, calma su ansiedad mediante la violencia: 2000 agresiones y muertes en 1994 en Los Ángeles". O sea, 5 por día. ¿Y cuáles son las razones o hechos que las motivan?
"En el distrito más desprovisto de Chicago, gracias al tráfico de drogas, un joven adolescente de 15 años puede tener su automóvil cero kilómetro. «¿Para qué trabajar si vendiendo un poco de dope en diez segundos gano tres veces más, tres veces el sueldo de un médico?», dice José de 13 años, en el hueco de la escalera de un monoblock de costo mínimo, rodeado de jeringas. El mismo: «A los 6 años uno se divierte silbando a los coches de las patrullas policiales. A los 9, se quiere demostrar a los mayores que se puede, como ellos, fumar y correr atrapando un bolso en el aire es decir, robando. A los 12 se quiere un arma para defenderse»".
Y no se piense que eso ocurre solamente con los marginados; hay casos en donde, evidentemente, esta epidemia de violencia irracional toca a jóvenes que pertenecen a familias de buen pasar. "Eric Smith, de once años y medio, blanco, que vivía con su familia en un barrio pudiente del Estado de Nueva York, el verano último, por alguna razón desconocida estranguló a su vecino, Derrick, de cuatro años y medio. En el juicio, que fue televisado, dijo con toda claridad que no se arrepentía de nada".
En prisión de alta seguridad de Loussiana, Marc, de 16 años, declara que finalmente comprendió que lo que estaba haciendo estaba mal. "Explica que ya no desea tener una vida «fácil». A los once años le dieron el primer revólver, se lo regaló un narcotraficante para «entregar a los clientes». Antes de su detención por asesinato reconoció que había disparado contra decenas de personas". Ahora parece que se convirtió porque dijo: «Pero ahora se acabó».
"En el norte de California, donde 250.000 adolescentes fueron detenidos en 1994, una ley prohibe a los jóvenes formar grupos con más de dos personas. O llevar una gorra al revés, pues eso indica que pertenece a una pandilla..."
"En una cultura en la que el arma simboliza la potencia, los psiquiatras coinciden en que «los chicos quieren parecerse a los héroes de la TV», a los que ven cometer un promedio de 8.000 crímenes y 100.000 actos de violencia antes de alcanzar los diez años (...) Cada semana eso produce un nuevo mártir. Tal como David Kareen, de doce años. Uno de los mejores alumnos de una escuela del Bronx. Siempre bien vestido, estudiaba la carrera para seguir ingeniería. Al salir del colegio, uno de sus compañeros le pide su cazadora su campera. Se niega, discuten y altercado. Kareen es herido con un arma blanca y muere en el patio de su casa. El asesino, de doce años y medio, explicaría que soñaba con una campera como ésa".
Una empresaria de pompas fúnebres dice: "Esta semana es mi tercer entierro de estas características", de jóvenes muertos por jóvenes. "Se manifiesta «resignada a ver estos féretros de jóvenes». Dos meses más tarde, el día en que comenzó el juicio, el niño que mató a David Kareen va a decir: «Deseaba verdaderamente esa cazadora, esa campera. La vida..., ¿qué importancia tiene en el mundo actual?»"4
IV
La generación del heroísmo. Frente a la generación de la desazón, deprimida, perdida... Frente a toda pseudo moral de derrotados, de mediocres, de perdedores, de fracasados... Nosotros tenemos que oponer con fuerza y con valentía la generación del heroísmo, de la que nos dan ejemplo los Beatos Mártires de Barbastro5.
No bastan hoy día paños tibios. No basta hoy en día darle aspirinas a un enfermo que está con un cáncer que ha hecho metástasis por todos lados.
Hoy día lo único que puede dar solución a semejantes aberraciones es la generación joven del heroísmo.
Por eso, debemos levantar bien alto las nobles banderas de los ideales cristianos. Debe volver a resonar en el corazón de los jóvenes el incisivo mandato del Señor: "Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre Celestial" (Mt 5, 48), y si Jesús lo dijo es porque la perfección, la santidad, es posible.
Tenemos que transmitir de manera convincente (no como mojigatos, no como tipos pasados por agua bendita, sino con fuerza, con valentía, incisivamente, con toda la plenitud de la juventud, tanto de los varones como de las mujeres), todos los grandes ideales que por gracia de Dios tenemos.
Tenemos que mostrar de hecho aquello que decía tan bellamente Paul Claudel: "La juventud no ha sido hecha para el placer, sino para el heroísmo".
Por tanto, debemos convencernos que estamos todos llamados al heroísmo en el puesto que Dios nos ponga: ya sea como sacerdote, religiosa, esposa, esposo, laico consagrado o no consagrado, pero comprometido en la tarea apostólica. Ese heroísmo no es solamente el máximo, como el caso de los Mártires de Barbastro. Sino que es el heroísmo de cada día, en la disposición del alma de llegar a dar la vida con tal de no claudicar la fe. En el caso de nuestros mártires, los mataron porque ellos hasta el fin quisieron usar la sotana, no solamente por el hecho material, sino porque sacarse la sotana, en esas circunstancias, significaba una apostasía en la fe.
También tenemos que estar dispuestos a eso. Si en alguna oportunidad nos tocase, es preferible dar la vida antes que renegar de la fe o poner en duda la fe. Pero para eso, sobre todo hay que prepararse a poseer las virtudes en grado heroico, no basta ser más o menos bueno (más o menos bueno termina siendo malo, y después, en una de esas, termina siendo perverso).
Hay que vivir las virtudes en grado heroico. ¿Qué quiere decir en grado heroico? Para que la heroicidad de las virtudes sea cierta se requieren cuatro condiciones:
1. La materia, objeto de la virtud, ha de ser ardua o difícil, sobre las fuerzas ordinarias de los hombres;
2. Sus actos han de ser pronta y fácilmente cumplidos;
3. Con cierta alegría, con la conciencia de estar ofreciendo un sacrificio al Señor, como lo hace el joven que en esta civilización vive la pureza. Por vivir la pureza, que es una cosa normal porque está mandado en los mandamientos de la ley Dios, pero por las circunstancias actuales es algo tan arduo y tan difícil, que está ofreciendo un sacrificio al Señor.
4. Con cierta frecuencia, o sea, siempre que la ocasión se presente.
Nos llamarán locos... ¡A Cristo lo llamaron loco antes que a nosotros!
Dirán que es mucha exigencia... ¡A Cristo le pidieron que bajara de la cruz y no lo hizo!
Gritarán que es imposible... ¡Cristo nos dice: "No tengáis miedo", con mi gracia nada es imposible! ¡Miremos a nuestros hermanos, los Mártires de Barbastro!
1Diario LA NACIÓN, Notas cotidianas, 14-07-1995. A menos que se aclare explícitamente, las citas serán tomadas de este artículo.
2
Idem.3
Idem., p. 7.4
Idem., 13-07-1995, p. 9.5
Grupo de seminaristas y sacerdotes de Barbastro que dieron su vida en la guerra civil española por fidelidad a Jesucristo.[Componente Mapa de imágenes de FrontPage] ![]()